Informe Finestra
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Poca prevención en México contra los desastres naturales


Imelda Flores


En la edición anterior del Informe Finestra, hablamos de factores no económicos que llegan a afectar una economía. Mencionamos los fenómenos naturales como un evento inesperado que puede llegar a paralizar la actividad económica de una localidad.

Recientemente, el país sufrió una serie de catástrofes naturales que golpearon varias ciudades en el centro y sur de la república. A finales de agosto, el noreste de México sintió los remanentes del poderoso huracán Harvey, mientras que la ciudad de Los Cabos era azotada por el huracán Lidia. Al filo de la medianoche del 7 de septiembre, un fuerte sismo de 8.2 grados en la escala de Richter cimbró el sur del país, en Veracruz se esperaba la llegada del Huracán Katia. Como si el panorama en el sureste del país no fuera lo suficientemente trágico, el ciclón tropical Max se aproximaba a las costas de Guerrero y Los Cabos, quien podría ser afectado por segunda vez en la temporada. Como gran incongruencia de vida, el día que se conmemoraba el peor desastre telúrico en el país, un nuevo temblor golpeó al centro del país.

Miles de personas vieron como su patrimonio fue destruido en cuestión de segundos. La recuperación será más fácil para aquellas personas que previeron la contratación de un seguro que cubriera estos fenómenos naturales. Sin embargo en el país, la cultura de la prevención a través de la contratación de seguros aún no es sólida.

Según el último reporte disponible de la Comisión Nacional de Seguros y Fianzas (CNSF), hasta el segundo trimestre del 2017 el total de las primas emitidas por el sector asegurador ascendió a $256,452.5 millones de pesos, un crecimiento anual real de solamente un 1.4%. El periodo previo había crecido un 2.1% anual, mientras al cierre del 2016, la emisión de primas había aumentado un 11.1% anual, presentando una ligera desaceleración en el sector.

Informe Finestra

Dentro de los seguros, la operación de daños es la categoría que cubre los riesgos de administración, operación o eventos de la naturaleza que afectan el patrimonio de las personas, como los terremotos, incendios y eventos hidrometeorológicos. Hasta junio, la operación aumentó un importante 8.3% en términos anuales. Pero al analizar las pólizas emitidas año con año, podemos observar que las cifras aún son bajas.

Según información detallada de la CNSF, durante 2016 se emitieron 109,144 primas que cubren terremotos en el país por un valor total de $6,572 millones de pesos, de las cuales 13,000 (o un 11%) están enfocados en la vivienda. Las pólizas fueron contratadas principalmente en Ciudad de México, Estado de México, Jalisco, Baja California y Nuevo León. En el mismo periodo, solamente se activaron 699 pólizas con un costo de $131 millones de pesos y la mayoría de siniestros se presentaron en Ciudad de México, Jalisco, Guerrero, Estado de México y Chiapas. Al realizar una comparación histórica disponible, las primas emitidas crecieron en 2016 un 214% los últimos nueve años.

En cuanto a los fenómenos meteorológicos, el año pasado se emitieron 47,470 primas, de las cuales se ejecutaron un 11%, cifra dentro del promedio para el rubro. De los 5,400 siniestros reportados, el 30% fueron activados por daños generados por huracanes, un 25% por lluvia y un 16% cubrieron inundación por desbordamiento, presentando un costo total de $5,117 millones de pesos para las aseguradoras. Ciudad de México, Estado de México, Baja California Sur y Jalisco fueron los principales estados siniestrados.

Informe Finestra

Según la entidad reguladora, las cifras del sector son sólidas. El total de activos suman $1.3 billones de pesos hasta marzo del presente año, de los cuales un 76.8% está en inversiones. Por otra parte, el total de pasivos sumo $1.1 billones de pesos, monto que contiene las reservas técnicas del sector para hacer frente a las indemnizaciones que se podrían presentar.

Las afectaciones de los recientes sismos y huracanes muestran que las cifras antes mencionadas muestran una baja cultura del seguro en el país. A casi dos meses del sismo, la ardua labor continúa y el sector de seguros está protegido ante los elevados costos, aún sin determinar claramente. Es importante, tener en cuenta que además de contratar un seguro de vida o de gastos médicos, debemos de proteger nuestras inversiones inmobiliarias, ya sea vivienda o fábrica ante posibles daños, sobre todo porque nuestro país es altamente sensible a fenómenos meteorológicos y sismos.





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Año 8 Vol. 11     1 de Noviembre de 2017
Informe Finestra

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Poca prevención en México contra los desastres naturales
En la edición anterior del Informe Finestra, hablamos de factores no económicos que llegan a afectar una economía. Mencionamos los fenómenos naturales como un evento inesperado que puede llegar a paralizar la actividad económica de una localidad.

Recientemente, el país sufrió una serie de catástrofes naturales que golpearon varias ciudades en el centro y sur de la república. A finales de agosto, el noreste de México sintió los remanentes del poderoso huracán Harvey, mientras que la ciudad de Los Cabos era azotada por el huracán Lidia. Al filo de la medianoche del 7 de septiembre, un fuerte sismo de 8.2 grados en la escala de Richter cimbró el sur del país, en Veracruz se esperaba la llegada del Huracán Katia. Como si el panorama en el sureste del país no fuera lo suficientemente trágico, el ciclón tropical Max se aproximaba a las costas de Guerrero y Los Cabos, quien podría ser afectado por segunda vez en la temporada. Como gran incongruencia de vida, el día que se conmemoraba el peor desastre telúrico en el país, un nuevo temblor golpeó al centro del país.

Miles de personas vieron como su patrimonio fue destruido en cuestión de segundos. La recuperación será más fácil para aquellas personas que previeron la contratación de un seguro que cubriera estos fenómenos naturales. Sin embargo en el país, la cultura de la prevención a través de la contratación de seguros aún no es sólida.

Según el último reporte disponible de la Comisión Nacional de Seguros y Fianzas (CNSF), hasta el segundo trimestre del 2017 el total de las primas emitidas por el sector asegurador ascendió a $256,452.5 millones de pesos, un crecimiento anual real de solamente un 1.4%. El periodo previo había crecido un 2.1% anual, mientras al cierre del 2016, la emisión de primas había aumentado un 11.1% anual, presentando una ligera desaceleración en el sector.

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Dentro de los seguros, la operación de daños es la categoría que cubre los riesgos de administración, operación o eventos de la naturaleza que afectan el patrimonio de las personas, como los terremotos, incendios y eventos hidrometeorológicos. Hasta junio, la operación aumentó un importante 8.3% en términos anuales. Pero al analizar las pólizas emitidas año con año, podemos observar que las cifras aún son bajas.

Según información detallada de la CNSF, durante 2016 se emitieron 109,144 primas que cubren terremotos en el país por un valor total de $6,572 millones de pesos, de las cuales 13,000 (o un 11%) están enfocados en la vivienda. Las pólizas fueron contratadas principalmente en Ciudad de México, Estado de México, Jalisco, Baja California y Nuevo León. En el mismo periodo, solamente se activaron 699 pólizas con un costo de $131 millones de pesos y la mayoría de siniestros se presentaron en Ciudad de México, Jalisco, Guerrero, Estado de México y Chiapas. Al realizar una comparación histórica disponible, las primas emitidas crecieron en 2016 un 214% los últimos nueve años.

En cuanto a los fenómenos meteorológicos, el año pasado se emitieron 47,470 primas, de las cuales se ejecutaron un 11%, cifra dentro del promedio para el rubro. De los 5,400 siniestros reportados, el 30% fueron activados por daños generados por huracanes, un 25% por lluvia y un 16% cubrieron inundación por desbordamiento, presentando un costo total de $5,117 millones de pesos para las aseguradoras. Ciudad de México, Estado de México, Baja California Sur y Jalisco fueron los principales estados siniestrados.

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Según la entidad reguladora, las cifras del sector son sólidas. El total de activos suman $1.3 billones de pesos hasta marzo del presente año, de los cuales un 76.8% está en inversiones. Por otra parte, el total de pasivos sumo $1.1 billones de pesos, monto que contiene las reservas técnicas del sector para hacer frente a las indemnizaciones que se podrían presentar.

Las afectaciones de los recientes sismos y huracanes muestran que las cifras antes mencionadas muestran una baja cultura del seguro en el país. A casi dos meses del sismo, la ardua labor continúa y el sector de seguros está protegido ante los elevados costos, aún sin determinar claramente. Es importante, tener en cuenta que además de contratar un seguro de vida o de gastos médicos, debemos de proteger nuestras inversiones inmobiliarias, ya sea vivienda o fábrica ante posibles daños, sobre todo porque nuestro país es altamente sensible a fenómenos meteorológicos y sismos.




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