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El presentimiento de que algo malo puede suceder o fenómeno de la “profecía autocumplida”, el cual García Márquez narra en uno de sus relatos donde una mujer que tiene un mal augurio termina arrastrando a su pueblo hacia el desastre, podría aplicarse al escenario económico actual, pero a la inversa.

Y es que la aparente debilidad del PIB y una inflación en niveles récord de los últimos 20 años, no ha frenado la demanda de bienes y servicios por parte de los consumidores mexicanos. Ni las señales de alerta detuvieron al ciudadano de a pie que salió a la calle a vivir como antes de la COVID y con ánimo de no limitarse mucho.

De esto dan cuenta datos importantes como el indicador de consumo privado en el mercado interno. La tasa anual se elevó a 8.5% al mes de marzo del 2022, acumulando 9 meses consecutivos de incremento. Igualmente, los planes de inversión en sectores como el de las cadenas de comercio detallista, siguen vigentes no obstante que la crisis no ha tocado fondo aún. De modo que si el actual optimismo de los consumidores e inversionistas se convierte en la causa de una gran recuperación: ¡Bienvenida la profecía autocumplida!