Tener casa propia es el sueño de muchas personas. En la mayoría de los casos, la única forma de conseguirlo es mediante un financiamiento, lo que implica contar con un buen historial crediticio.

Es aquí donde un comportamiento financiero positivo se vuelve medular.

En este sentido, aparecer en el Buró de Crédito no significa estar en una “lista negra” sino una condición necesaria para ser bien evaluado, pues el historial crediticio es el registro en el que se basan las entidades financieras para otorgar un  préstamo o crédito.

El mayor riesgo, además de tener suficiente capacidad de pago, es evitar el mal uso de los datos personales requeridos por las instituciones o empresas acreedoras.

Tan sólo en los primeros nueve meses de 2022, la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (CONDUSEF) atendió 84 mil 670 reclamaciones dirigidas a los bancos. Las principales quejas fueron: consumos no reconocidos (20%), transferencia electrónica no reconocida (15%) y cargos no reconocidos en la cuenta (7%).

En ese lapso, también las quejas por posible robo o suplantación de identidad sumaron más de 49 mil. Esto nos muestra que el problema no es menor y nos obliga a navegar con precaución en internet, tratando de resguardar al máximo nuestros datos confidenciales.