
01 Sep Fiesta patronal
El mundial de fútbol terminó y regresamos a la rutina del trabajo, la escuela, el tráfico, las noticias, los fines de semana de descanso esperando el lunes para rgresar a la misma rutina. Pero si queremos seguir festejando, las tradiciones mexicanas están allí, que por cierto aportan riqueza de todo tipo de manera constante. No estamos hablando sólo del Grito de Independencia o la celebración de la Virgen de Guadalupe sino de aquellas que a lo largo del año aportan riqueza económica a los pueblos. Una de estas tradiciones son las fiestas patronales ligadas estrechamente al turismo religioso.
La mayoría de estas celebraciones no son nacionales sino locales, fiestas que están muy arraigadas en cada pueblo y en las que prácticamente toda la población se involucra y participa activamente. En Jalisco, y debemos pensar que en el resto del país, las fiestas patronales tienen una doble importancia, están asociadas a tradiciones religiosas ancestrales que ubican a Jalisco como el segundo estado en importancia en este tipo de celebraciones; y, aunque no lo crea, son una fuente de ingresos muy importante para algunos de los pueblos de la región.
Sabemos que en general parte de la economía se mueve por temporadas y las fiestas patronales cumplen con todas las características de un evento cuya derrama económica de temporada es de las más significativas en algunas de las ciudades del estado. En algunos casos los ingresos llegan a las decenas de miles de millones de pesos por ser fiestas nacionales e internacionales como es el caso de San Juan de los Lagos; en otros, las ganancias son menores pero aún así representan un porcentaje importante para el pueblo.
Cada celebración aglutina turistas, lugareños que viven en otros estados o fuera del país, bailes, conciertos, concursos, celebraciones religiosas y la venta de múltiples productos. El pueblo, que durante el año vive una vida rutinaria, tranquila, en donde parece que el tiempo no pasa, durante una semana o en ocasiones hasta quince días consecutivos cobra una vida inusual, se despierta el entusiasmo, la fiesta se convierte en una costumbre que rompe con la monotonía habitual.
Además de Zapopan o San Juan de los Lagos, se considera que aproximadamente en el 90% de los pueblos en Jalisco las fiestas locales no sólo son emblemáticas sino que son su principal atractivo turístico. Podemos hacer una reseña extensa de los pueblos con las celebraciones más importantes por la trascendencia geográfica de éste y por ser clave para la derrama económica local, pero estamos seguros que el lector conoce muy bien lo que éstas significan porque ha disfrutado en algún momento de alguna de ellas.
Dejando a un lado los recuerdos de aquellas fiestas en las que nos ha tocado participar, veamos algunos datos económicos.
A nivel mundial México ocupa el segundo lugar en turismo religioso. Siendo la religión el principal motivo de las celebraciones locales en nuestro país, la Secretaría de Turismo estima que anualmente alrededor de 40 millones de visitantes llegan a participar en eventos religiosos con una derrama económica de 25 mil millones de pesos. En el caso de Jalisco son aproximadamente 11 millones de visitantes (entre 6 y 7 millones llegan a San Juan de los Lagos) que dejan una derrama económica de más de 300 millones de dólares al año.
Para 2025 la Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio, Servicios y Turismo (Concanaco Servytur) informó que estimaba una derrama de 300 mil millones de pesos durante la Semana Santa debido al turismo religioso
Este fenómeno no es exclusivo de México ya que a nivel mundial y según la empresa Future Marketing Insight, en 2026 el tamaño del mercado religioso es de 19.1 billones de dólares y pronostican que en diez años, es decir en 2036, será de 45.6 billones de dólares, siendo China e India los países con más crecimiento de este mercado. La Ciudad de México y Jalisco son señalados como dos de los centros del país donde se destaca este mercado.
En Jalisco prácticamente cada pueblo tiene su celebración patronal, ciudades como Jalostotitlán, San Miguel el Alto, Lagos de Moreno, Arandas y Tepatitlán e incluso pequeñas comunidades organizan cada año el evento que reune a miles de personas.
De acuerdo con el gobierno local, en 2024 Tlajomulco recibió más de 1.5 millones de personas en sus fiestas, logrando una derrama económica de 544 millones de pesos. La Feria de Tepatitlán reune entre 400 mil y 500 mil personas con una derrama económica promedio de $1,573.4 millones de pesos
Para la celebración de la Romería en Zapopan en el año 2025 asistieron alrededor de 3 millones de personas de las cuales más de 30,000 fueron danzantes indígenas y la ocupación hotelera en Zapopan y el centro de Guadalajara fue de alrededor del 55% y el 65% respectivamente.
Aunque no existen datos disponibles se sabe que muchos migrantes no sólo regresan a su comunidad a participar de estos eventos sino que son una de las principales fuentes de financiamiento. No es necesario destacar que Jalisco no sólo está posicionado a nivel internacional por todo lo que ofrece pero sí recordar que en cada rincón del estado las fiestas patronales juegan un papel muy importante para la religiosidad y la economía.




