
02 Abr Tequila y agave: Enfrentan la tormenta perfecta
Su historia y calidad son indudables, pero hoy la cadena productiva agave-tequila enfrenta una tormenta perfecta.
Amenazas como aranceles en Estados Unidos, su principal mercado de exportación; una fuerte carga impositiva en otros países y una complicada sobreoferta de agave tequilana Weber variedad azul exigen más que tradición para mantener el posicionamiento alcanzado en las últimas tres décadas.
En la era Trump, el tequila no es solo una bebida: es un caso de estudio sobre cómo sobrevivir cuando el nacionalismo económico y la globalización chocan.
Fortalezas que no bastan
El tequila tiene denominación de origen y solo se puede fabricar en un territorio delimitado: 181 municipios de México. Su reconocimiento internacional llega a 57 países. Pero nada de esto lo blinda frente a la amenaza de aranceles en su mejor destino: Estados Unidos.
La Cámara Nacional de la Industria Tequilera (CNIT) advierte que el impacto sería inmediato: un alza en los precios que podría empujar a los consumidores hacia otras bebidas y frenar su crecimiento.
Al cierre de enero de 2025, las exportaciones de tequila crecieron 34.6% respecto al mismo mes del año anterior. Este incremento se atribuye a compras anticipadas ante la amenaza de aranceles. Aun así, fue un resultado positivo.
En 2024, las exportaciones a Estados Unidos alcanzaron los 335 millones de litros, cerca de 67.5% de la producción total, pues el 84% de las exportaciones mundiales se concentran en ese mercado.
Uso de tecnología
El sector se está reinventando. La clave: datos e inteligencia artificial.
El Consejo Regulador del Tequila (CRT) desarrolló el Visor Geoespacial del Inventario de Plantaciones de Agave, una plataforma digital que mapea la producción, localiza fábricas y registra la historia económica del tequila en los últimos 15 años.
La herramienta digital permitirá a empresarios y agaveros asociados al CRT, monitorear en tiempo real el mercado, la producción, la disponibilidad de materia prima y el consumo, entre otros datos, facilitando decisiones estratégicas.
El reto de los impuestos
La administración Trump ya ha sorprendido antes. Durante su primer mandato y a pesar de las amenazas, redujo un 80% el impuesto a la venta de bebidas alcohólicas en Estados Unidos, beneficiando al tequila.
Las PYMES exportadoras fueron las más favorecidas: el gravamen para los primeros 100 mil galones bajó de 13.50 a 2.70 dólares por galón. En cambio, en China el tequila enfrenta impuestos ad valorem del 180%. En India, del 150%. Gravámenes que limitan su crecimiento en esos mercados.
Incluso en México, la carga fiscal es alta. Por ello, el CRT propone compensaciones en el Impuesto Sobre la Renta (ISR). Su director, Ramón González Figueroa, asegura que esto ayudaría a formalizar a los productores sin que el gobierno desembolse dinero. Aunque sí implicaría un sacrificio fiscal, admite.
En respaldo, el CRT y el CUCEA de la Universidad de Guadalajara acordaron apoyar a 5,900 agaveros a inscribirse en el SAT, ya que entre el 10% y 20% opera en la informalidad.
Protección legal: arma clave
El tequila tiene protección en 57 países. En Estados Unidos, se respalda con una certificación de marca debido a que ese país no reconoce las denominaciones de origen.
El CRT es el titular de esa certificación, pues en 2017 ganó un reñido juicio en Nueva York para obtenerla.
Sin embargo, existe un riesgo: la posible creación de otro organismo certificador, como ocurrió con el mezcal, lo que podría debilitar al CRT al echar abajo su protección en los países y afectar la confianza en el tequila.
No obstante, el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) insiste en mantener un solo organismo para defender la autenticidad de la bebida en todo el mundo. Más en estos momentos críticos.




