Educación universitaria

Educación universitaria

En este espacio hablamos hace algunos meses sobre algunas recomendaciones y estrategias que podemos seguir los padres de familia para planear y tratar de asegurar un mejor futuro financiero. Ahora me gustaría centrarme en un tema en particular en la vida financiera para mayoría de las madres y padres: ¿Cómo planear y fondear la educación de nuestros hijos?

Y es que además de los temas que ya conocemos y hemos tratado en este espacio como la planeación del retiro, la inversión en bolsa, bienes inmuebles, la educación de nuestros hijos se vuelve fundamental, y las razones además de ser de índole personal, buscando otorgar las mejores oportunidades académicas, se vuelve también financiera. Veamos por qué.

Según el mismo Tecnológico de Monterrey (universidad #1 de México, #4 de Latinoamérica) el costo promedio de una carrera profesional en 1999 era de $236,000 mxn. Hoy 25 años después, el costo ha aumentado a $1,277,000 mxn. Un incremento de 441%. Para ponerlo en contexto, la inflación en México según el Inegi en ese periodo fue de 213%. Es decir, el costo de la educación universitaria aumento prácticamente al doble que la inflación general.

Pero no solo es en la educación superior el susto. En preescolar y primaria el aumento en el 2024 fue de 7% aproximadamente. Para secundarias y preparatorias el incremento fue ligeramente menor, sobre el 6%.

Ante este panorama, ¿qué podemos hacer como padres (o abuelos) preocupados por esta cuestión?

Tradicionalmente y como lo comentamos en otro espacio, se ha popularizado la “segubeca”, nombre genérico y que pertenece a una compañía de seguros para referirse a los planes de ahorro con un enfoque en la educación, generalmente universidad. Estos productos generalmente ofrecen como vehículo de inversión a la UDI (unidad de inversión) cuyo valor aumenta conforme la inflación en México. Si queremos pagar la escuela de nuestros hijos, hay que superar la inflación sin duda, y las UDIS no son opción.

También estos productos van ligados, siempre, a un seguro de vida, que proteja al menor en caso de fallecimiento del padre o madre. Desafortunadamente, estos seguros son caros y con sumas aseguradas realmente bajas, por lo que, en caso de un fallecimiento, la cantidad recibida no sería suficiente para cubrir la educación universitaria del hijo e incluso tenga que tomarse ese dinero para cubrir los gastos de manutención. No digo que sean productos malos, en todo caso creo que son insuficientes y caros.

¿Entonces que podemos hacer? Una buena idea puede ser, además de contar con un seguro de vida temporal que cubra realmente el riesgo de fallecer, y considerando el horizonte de inversión de largo plazo que tenemos para nuestros hijos, pensar en formar un portafolio de inversión con el objetivo primordial de acumulación.

Y es aquí la parte más simple, pero a la vez complicada de entender, ejecutar y mantener en el tiempo. Si nos dedicamos a acumular un patrimonio que en renta fija (por ejemplo) nos genere un rendimiento que pague al 100% la colegiatura y anualmente incrementemos esa bolsa en el mismo porcentaje que aumente el costo educativo, tendremos el tema de la educación resuelto de por vida (ceteris paribus, diría un economista).

Veamos el ejemplo: la educación de María que ahora está en primaria cuesta 10 mil pesos. Para generar ese flujo mensual, un portafolio 100% de renta fija a tasas de marzo de 2025 de más o menos 1.3 millones de pesos es suficiente. (he tenido casos de asesoría donde los padres batallan para pagar la colegiatura, pero valor de sus autos está por encima del millón de pesos).

Para el siguiente año los padres de María tendrían que aumentar el tamaño del portafolio a más o menos 1.4 millones de pesos (100 mil pesos más, o 8 mil pesos al mes) para poder seguir pagando con el flujo del fondo la educación de su hija. Y aquí una primera observación: el ahorro mensual es casi equivalente al pago de la escuela. Claro el primer paso y más importante fue primero acumular.

Y finalmente 2 comentarios adicionales: al igual que en otros aspectos de la vida financiera de una persona, hay que tener cuidado de no sobre pasar nuestra capacidad de pago al momento de elegir una escuela para nuestros hijos. He visto desafortunadamente un par de casos donde se eligió una escuela con costos fuera de la capacidad real del padre o madre. Y me atrevo a hacer esta afirmación: en 15 o 20 años la universidad será muy diferente a lo que hoy conocemos. Pero eso lo discutimos en otro espacio. Nos leemos pronto.

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