
01 Sep La cuesta de septiembre
Varios expertos en finanzas personales aseguran que la cuesta de enero ya no es la única del año. El mes de septiembre se ha convertido en el periodo de inicio de una segunda cuesta, por la cantidad de gastos que suelen enfrentar las familias.
Aunque es menos conocida, la cuesta de septiembre se relaciona con los compromisos que surgen después de las vacaciones de verano. Y esta situación no sólo se presenta en México, hay otros países que también la sufren, debido a que es una época en la que hay un mayor grado de estrés en las finanzas de los hogares.
Uno de los temas que ocupa gran parte de la atención y también del gasto es el regreso a clases.
Y ojo, septiembre es el comienzo, en México, tenemos una temporada de fiestas que parece no tener fin: la Independencia, el Halloween en octubre, Día de Muertos en noviembre, y luego nos lanzamos de lleno a las posadas. Todo esto significa más y más gastos.
¡Si no tenemos un plan, nuestra cuenta bancaria puede terminar más delgada que un alfiler!
Es aquí donde entra, primero la previsión y segundo la tijera para recortar gastos.
Sabemos que la inversión en educación es de los gastos más importantes en la economía familiar
¿cómo podemos sobrevivir a esta “cuesta de septiembre” y no sacrificar nuestro ahorro? Primero, revisando los gastos de vacaciones, pero, sobre todo, del regreso a clases.
Algunas estrategias válidas son:
1. En la medida de lo posible, intercambiar libros con alumnos que cambian de nivel escolar. Reutilizar ayuda a la economía de las familias y de paso al medio ambiente.
2. En general puedes aprovechar los útiles que todavía se pueden utilizar, reciclar cuadernos y uniformes.
3. Que no te gane la emoción. Muchos papás quieren comprar todo lo que ven, todo lo que está de moda o comprar en la primera tienda en lugar de investigar.
4. También es bueno aprovechar las ofertas de cuadernos y otros materiales escolares a partir de noviembre.
Es importante que tomes nota de todo lo que ya salió de tu bolsillo para poder ajustar tus próximos gastos.
A veces es doloroso mirar esa parte del presupuesto, pero es necesario. ¡No te engañes! Saber dónde estás parado, es el primer paso para tomar medidas.




