Joyería brilla ante la incertidumbre

Joyería brilla ante la incertidumbre

Lourdes Cázares Ruiz
Presidenta de la Cámara de Joyería de Jalisco

En tiempos donde la volatilidad de los mercados internacionales parece ser la norma, la joyería jalisciense ha demostrado que tradición, innovación y visión pueden convertir la incertidumbre en oportunidad.

Lourdes Cázares Ruiz, presidenta de la Cámara de la Industria de Joyería de Jalisco, explica que el sector no solo ha resistido los altibajos económicos, sino que ha expandido su presencia internacional. Con exportaciones a Estados Unidos que representan el 85% de la producción y la apertura de nuevos mercados en Centro y Sudamérica, -el más reciente es Perú-, la industria joyera de Jalisco reafirma su papel como la capital joyera de América Latina.

Cázares comparte cómo la joyería tapatía enfrenta los cambios globales, impulsa la ética en la producción y promueve un modelo de negocio que combina inversión, arte y valor tangible.

¿Cuál es la situación actual de la joyería en Jalisco?

La industria joyera jalisciense vive un momento de consolidación. Con 1,500 unidades económicas y 15 centros joyeros, el estado mantiene una producción que supera las 107 toneladas de oro y plata al año.

“De ese total, cerca del 25% de la joyería en oro se exporta a Estados Unidos, lo que equivale al 85% del total de nuestras exportaciones”, explica Lourdes Cázares.

Estas cifras colocan a Jalisco no solo como líder nacional, sino como un referente internacional en diseño, manufactura y comercialización de joyería mexicana.

La industria en el estado registra a la fecha un crecimiento de 12% y en el último trimestre se prevé un crecimiento de 5% que permitirá al sector una expansión de 17% en 2025.

¿Hay otros mercados en donde estén incursionando?

“Estamos fortaleciendo nuestras relaciones en Latinoamérica y Norteamérica, y participando en ferias internacionales clave como la JCK de Las Vegas, la de Hong Kong, Turquía y próximamente Tailandia”, comenta la presidenta.

Cázares resalta que la joyería jalisciense es altamente valorada por su mezcla de tradición artesanal, calidad e innovación. “Cada pieza refleja el talento y la identidad mexicana, pero también una visión moderna que conquista a nuevos consumidores en el mundo”.

¿Cómo les afecta la fluctuación del precio del oro?

Desde 2024, los precios del oro y la plata han alcanzado niveles históricamente altos.

El oro acumula hasta un 44% de ganancia, lo cual tiene efectos mixtos: por un lado, eleva los costos de la industria, pero también revaloriza cada pieza como inversión, explica Cázares.

México, primer productor mundial de plata, sustenta una parte importante de esta industria. En Jalisco, esta fortaleza se traduce en talleres de diseño y manufactura que aprovechan tanto el auge del oro -refugio clásico ante la inflación y la turbulencia de los mercados- como el prestigio de la plata mexicana.

“Sabemos que aunque suba la materia prima también se eleva el valor de las joyas. Esto no deja de ser atractivo para el consumidor, porque además de belleza, está invirtiendo en algo con valor intrínseco”, aclara la dirigente.

¿Qué ofrece la joyería jalisciense al mercado?

Además de su reconocida calidad, la joyería jalisciense se distingue por su autenticidad y ética.

“Contamos con recursos naturales únicos, como el ópalo de Magdalena, que da un toque distintivo a nuestras piezas. Pero, sobre todo, fomentamos la certificación y autenticidad de los metales y piedras preciosas”, destaca Cázares.

Indica que el organismo a su cargo, impulsa una cultura de autorregulación y responsabilidad empresarial, donde la confianza y la transparencia se vuelven sellos de valor para los compradores nacionales e internacionales.

¿Cuáles son los principales retos de la industria?

La competencia internacional es fuerte, reconoce Cázares. “Países como Turquía e Italia marcan tendencias globales, y aunque China compite más en bisutería que en joyería, también influye en el mercado”.

Para hacer frente, la Cámara ha lanzado la campaña “México en Cada Joya”, que busca reconocer y promover a las empresas que mantienen viva la tradición de la joyería mexicana, apostando por calidad, diseño y precios competitivos.

“La clave está en seguir innovando, pero sin perder nuestra esencia: fabricar joyas que reflejen el trabajo, la historia y el brillo de México”, concluye.

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