La deuda que viene

La deuda que viene

Si pensabas que solo Estados Unidos o Francia tenían números rojos en sus finanzas, el reciente informe de la ONU, “Un Mundo de Deuda 2025”, nos pone los pies en la tierra: la deuda pública global llegó a 102 billones de dólares en 2024.

Lo grave, además del monto estratosférico, es la injusticia. Los países más pobres pagan intereses dos o cuatro veces más altos que los gigantes. De hecho, 3,400 millones de personas viven en países que gastan más en pagar intereses que en salud y educación, un tema que en opinión del organismo obliga a buscar soluciones.

Se trata de un problema mundial, pero obviamente México no es una isla. Las proyecciones para el Paquete Económico 2026 lo confirman. El análisis del ITESO es claro: el próximo año, el dinero que gastaremos en el costo financiero de la deuda será superior a lo que se destinará a salud y educación.

Esto significa que el pago de la deuda es un gasto “duro” o rígido que no podemos saltarnos. Es como esa mensualidad que no puedes negociar y que te limita para hacer otras cosas. La deuda histórica llegaría a 20.3 billones de pesos, un 52.3% del PIB.

Como dicen los expertos, no es un crecimiento que explote, pero sí es una “meseta alta” que nos quita margen de maniobra para invertir en proyectos nuevos y ambiciosos. Más aún cuando la actual administración sigue centrada en privilegiar los programas sociales.

Cierto, el mundo está endeudado, y sí, México tiene un reto importante de gestión fiscal. Pero el pánico no es un buen plan de negocios. La   estrategia hoy es la madurez financiera.

La clave no es esperar a que la deuda baje milagrosamente, sino apostar por la capacidad del país de crecer a pesar de ella. La confianza se construye con información clara y decisiones estratégicas. México sigue siendo un destino con un futuro prometedor para quienes saben dónde poner su dinero.

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