Camina nuevo destino turístico religioso en Jalisco

Camina nuevo destino turístico religioso en Jalisco

Un nuevo destino de turismo religioso comienza a caminar en Jalisco…

Se trata del Camino de San Máximo Confesor, una ruta para peregrinos de 350 kilómetros de longitud que recorre 14 municipios del Estado y es impulsada por la Arquidiócesis de Guadalajara y el Gobierno de Jalisco.

El proyecto se anunció en diciembre pasado, cuando el cardenal José Francisco Robles Ortega formalizó el hermanamiento del naciente recorrido tapatío con el histórico Camino de Santiago de Compostela, en España, que cuenta con más de mil 200 años de antigüedad.

La ruta atraviesa desde la zona Valles hasta el Área Metropolitana de Guadalajara, y su meta es una réplica del Santo Sepulcro de Jerusalén, ubicada en Los Pueblitos, San Cristóbal de la Barranca, a 60 kilómetros de la capital tapatía.

Bajo el acuerdo alcanzado con Santiago de Compostela, quienes completen al menos 180 kilómetros del trayecto en Jalisco podrán sumarlos a los 70 kilómetros finales que exige la ruta española para obtener la Compostela, el certificado oficial de peregrino.

¿Por qué es importante este proyecto?

El turismo religioso es uno de los segmentos más importantes de la economía mexicana pues, de acuerdo con cifras de la Secretaría de Turismo (Sectur), genera 25 mil millones de pesos anuales en nuestro país.

Anualmente, cerca de 40 millones de personas participan en actividades de turismo religioso, peregrinaciones y fiestas patronales en todo el territorio nacional.

Este impresionante volumen de turistas se traduce en una derrama que beneficia sectores como el transporte terrestre y aéreo, la industria del hospedaje, la gastronomía local y el comercio minorista de artesanías y artículos religiosos.

Tan sólo las recientes celebraciones de la Virgen de Guadalupe en la Basílica generaron una derrama económica de 21.7 mil millones de pesos en comercios, prestadores de servicios, hospedaje y transporte, según cifras de la Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio, Servicios y Turismo (Concanaco-Servytur).

A nivel internacional, el turismo religioso representa el 20 por ciento del flujo total de viajeros en el mundo, de acuerdo con estimaciones de la Organización Mundial del Turismo (OMT), organismo que subraya la capacidad de supervivencia de este segmento frente a las diversas crisis económicas globales.

Entre 300 y 330 millones de personas visitan anualmente los principales sitios sagrados del planeta, cruzando fronteras para llegar a lugares como El Vaticano, La Meca o Jerusalén. Este masivo movimiento de fieles genera un gasto estimado en 18 mil millones de dólares cada año a nivel global.

La ruta jalisciense

Jalisco es un estado que ya atrae turismo religioso: la Virgen de San Juan de los Lagos, la Virgen de Zapopan y la Virgen de Talpa se encuentran dentro de los destinos más visitados a nivel nacional.

“Jalisco, en sí, es un pueblo peregrino. Con la Romería de la Virgen de Zapopan, la Virgen de Talpa, la de San Juan de los Lagos, la de la Defensa, el Señor de la Misericordia o el Santo Niño de Atocha, se ha demostrado a lo largo de los años que millones de peregrinos llegan a la región, lo cual impacta en su economía e historia local”, dijo Alberto Esquer, jefe de Gabinete del Gobierno de Jalisco.

La Ruta de San Máximo Confesor busca emular el éxito del trayecto español con el que se ha hermanado.

En 2025, la Oficina de Acogida al Peregrino en Santiago registró una cifra histórica de 530 mil 987 caminantes que obtuvieron su Compostela, como se le conoce al certificado por cumplir el mínimo de kilómetros recorridos, lo que significa un 6.4 por ciento más que el año anterior.

Un estudio del Gobierno gallego cuantificó en 406.7 millones de euros los ingresos que el Camino genera para la economía de la región, mientras que en Castilla y León —otra de las comunidades por las que atraviesa— el impacto anual supera los 70 millones de euros. La Xunta de Galicia, además, destinará 140 millones de euros hasta 2027 para consolidar la infraestructura de la ruta rumbo al próximo Año Santo Jacobeo.

La ruta de Jalisco busca un modelo de “turismo lento”, es decir, comunidades pequeñas, hospedaje familiar y gastronomía local, en lugar de hoteles de gran turismo.

“El Camino de San Máximo Confesor busca convertirse en un legado de paz, identidad y patrimonio para Jalisco”, manifestó el Arzobispado de Guadalajara a través de un comunicado. “Este proyecto impulsa el turismo religioso y pone en valor la riqueza cultural y espiritual de nuestro Estado”.

Actualmente se realizan pruebas en el recorrido, que atraviesa principalmente por poblados pequeños, para que la apertura oficial se lleve a cabo a finales de octubre o principios de noviembre.

Más allá de la fe, el Camino de San Máximo Confesor busca ser un motor de desarrollo económico y rural. Los municipios participantes, desde Cocula, Ameca, Teuchitlán y san Cristóbal de la Barranca, proyectan que este flujo de caminantes inyectará una derrama vital en comunidades que están fuera de los destinos turísticos tradicionales de Jalisco.

Como parte del acuerdo, el Gobierno de Jalisco proveerá infraestructura, señalética cartográfica y servicios de seguridad para los peregrinos, en tanto que la Cofradía de San Máximo Confesor abrirá la “Oficina del Peregrino” para asistir y asesorar a los viajeros. De esta forma, Jalisco suma un nuevo atractivo turístico que suma tradición, fe, historia, naturaleza, gastronomía y muchos pasos por dar.