
02 Abr El peso mexicano acumula tres meses de fortaleza
Durante marzo, el peso mexicano logró apreciarse un 0.39% ante el dólar estadounidense, a pesar de haber rozado las 21 unidades al inicio del mes.
La mayor depreciación de la moneda nacional en el mes se dio el pasado 4 de marzo ante la entrada en vigor los aranceles del 25% por parte de Estados Unidos a todos los productos mexicanos que ingresasen a tu territorio. Una medida similar aplicaría para los productos canadienses, mientras que los productos originarios de China tendrían un incremento en la tarifa arancelaria al 20% desde el 10% impuesto un mes antes.
Posteriormente, el peso empezó a apreciarse después de que autoridades estadounidenses y mexicanas anunciaron que los productos mexicanos que cumplen con las reglas de origen el T-MEC serían eximidos del cobro de aranceles hasta el 2 de abril. La misma medida se tomó con los productos canadienses. La entrada en vigor de aranceles del 25% al acero y aluminio procedentes de cualquier parte del mundo a partir del 12 de marzo no generó presión en el tipo de cambio.
Después de los anuncios anteriores, no se dieron a conocer más detalles de la próxima aplicación de aranceles lo que ayudó a la fortaleza del dólar; un ajuste técnico después de la debilidad previa del peso respaldó su momentánea apreciación. La debilidad general del dólar estadounidense también ayudó a que la moneda nacional se apreciara hasta 19.84 unidades, nivel no visto desde el pasado 8 de noviembre.
Pero fue hacia fin de mes cuando el peso nuevamente se depreció. El presidente, Donald Trump, anunció que los automóviles que no se fabriquen en Estados Unidos pagarán un impuesto del 25% a partir del 3 de abril, lo que orilló nuevamente a los inversionistas a demandar una mayor cantidad de dólares como refugio ante la reactivación de la incertidumbre.
El entorno empresarial en Estados Unidos esta inquieto sobre el tema de los aranceles por lo que muchos proyectos productivos se han detenido en espera del anuncio formal. Aunado a esto, la confianza del consumidor registra una importante caída desde hace tres meses mientras que el consumo se contrajo en enero y creció a un ritmo más bajo de lo estimado en febrero. Tanto la inflación y el desempleo se mantienen presionados incómodamente al alza.
Todo lo anterior, generó incertidumbre sobre el desarrollo económico de la principal economia mundial acelerando la demanda de dólares a nivel global. Por añadidura, varias organizaciones y financieras locales e internacionales ajustaron sus proyecciones sobre el Producto Interno Bruto (PIB), inflación y desempleo en 2025 y 2026; así como la probabilidad de una recesión en Estados Unidos. Por ejemplo, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) ajustó su previsión para el PIB mundial y para varios países, incluido Estados Unidos. Pero los mayores ajustes fueron a Canadá y México a consecuencia de la estrategia comercial de Trump.
A lo largo del mes, las autoridades mexicanas, comandadas por el secretario de Economia, Marcelo Ebrard, dijeron que mantenían conversaciones con sus similares estadounidenses para tratar de lograr acuerdos en los temas arancelarios.
Los inversionistas también demandaron una mayor cantidad de oro durante marzo como inversión refugio ante la incertidumbre que pesa en los mercados accionarios y de divisas. El metal dorado logró una ganancia mensual del 9.34%, periodo en el cual llegó a cotizar en el máximo histórico de 3,127 dólares por onza.
Respecto a la política monetaria, Banco de México recortó en 50 puntos básicos su tasa de interés para situarla en 9.0%, tal como era esperado por analistas. Lo que sorprendió fue que la decisión entre los miembros de la Junta de Gobierno del banco central fue unánime. El subgobernador, Jonathan Heath, desde que se iniciaron los recortes fue recio a recortar la tasa o en realizar recortes tan grandes. Por su parte, la Reserva Federal decidió mantener su tasa en el rango de 4.25-4.50%, así como las proyecciones de solo dos recortes durante el año. Su presidente, Jerome Powell, dijo que no había prisa por disminuir la tasa. La Fed ajustó a la baja su proyección de crecimiento, aumentó su previsión en la inflación y el desempleo; además una mayor cantidad de funcionarios monetarios están reacios a realizar más recortes de tasas.




