
06 Abr Entendiendo los seguros educativos
En este espacio hablamos hace algunos meses sobre algunas recomendaciones y estrategias que podemos seguir los padres de familia para planear y tratar de asegurar un mejor futuro financiero. Ahora me gustaría centrarme en un tema en particular en la vida financiera para mayoría de las madres y padres: ¿Cómo planear y fondear la educación de nuestros hijos? Y con especial atención, quiero explicar a detalle el funcionamiento de los planes de ahorro educativos, o coloquialmente llamados “segubecas”.
Partamos de la premisa principal: ¿Cómo aseguro la educación de mis hijos? La respuesta más lógica seria ahorrar e invertir a largo plazo. Ahora bien, hace 40 años que estos planes de ahorro comenzaban a surgir, no existía la enorme cantidad de opciones que tenemos hoy en día: más de 50 bancos y neo bancos, 600 fondos de inversión, crowdfunding, crypto, fibras y real estate, etc. Por lo que una razón muy interesante e importante de por qué se popularizaron este tipo de productos es que básicamente era lo único que podía hacer un padre o madre de familia.
Este tipo de productos ofrecen a quien los contrata la “seguridad” de acumular una cantidad de dinero en el futuro, y además protección de vida en caso de fallecer, a cambio de la obligación de hacer este ahorro durante años, claro con un costo administrativo (por el seguro de vida). El instrumento de inversión predilecto para este tipo de productos es la UDI, unidad de inversión que recordemos se actualiza con la inflación.
Entonces lo que estaría haciendo un padre o madre de familia seria:
1. comprometerse a ahorrar por años (pudiendo ser penalizados si cancelan o dejan de ahorrar antes del tiempo contratado)
2. en un instrumento de inversión cuyo rendimiento en términos reales es cero (la inflación educativa no ha bajado de 6% desde 2023, y ha aumentado más que la inflación general)
3. con una cobertura en caso de fallecimiento muy limitada y que no cubre eficientemente el gran riesgo financiero que representa el fallecimiento del proveedor económico.
4. Y para una carrera educativa que posiblemente no exista o por lo menos sea muy diferente a lo que hoy conocemos como “ir a la universidad”.
Me permito ampliar cada punto y ofrecer una opinión desde el punto de vista financiero:
El mejor momento para comenzar el ahorro para cualquier proyecto es justo cuando más tiempo falta para esa meta. Por lo que los padres de familia que comienzan a ahorrar e invertir cuando sus hijos tienen pocos años de nacidos, tienen una gran ventaja. Esa ventaja es justamente el horizonte de inversión y la cantidad de riesgo que pueden asumir. La diferencia entre comenzar a ahorrar a los 2 años o a los 10 años, con un objetivo de $1,000,000 mxn a los 18 años y digamos, una tasa muy conservadora de 8% es que si se inició cuando el hijo tenía 2 años solo se tiene que ahorrar $2,600 pesos al mes, mientras que el padre que inició 8 años después tiene que ahorrar casi el triple, $7,700 pesos al mes para lograr el mismo resultado de $1,000,000.
Si el horizonte de inversión es largo, nuestro portafolio puede volverse mucho más agresivo y aprovechar, por ejemplo, los retornos históricos de entre 8-15% anuales que la renta variable ha generado y conforme se acerque el momento de utilizar el dinero, ir haciendo un rebalanceo hacia activos menos volátiles. Quedarse con un instrumento como lo son las UDIS me parece muy conservador y me atrevo a decir muy caro en el largo plazo.
El verdadero y gran riesgo al intentar ahorrar e invertir para la educación de nuestros hijos, no es la tasa de retorno, el activo o la compañía de seguros o casa de bolsa con quien tengamos la inversión. El gran riesgo es MORIR, y morir, cuando nuestros hijos dependen económicamente de nosotros. En ese sentido, lo recomendable es un seguro de vida temporal, que funciona como el seguro del auto, donde se paga una prima y si en el plazo contratado nada sucede, simplemente se renueva el seguro hasta que el riesgo deja de existir o se minimiza.
En el caso de los seguros de vida temporales, se ofrecen en plazos de 1 hasta 20 años, el costo se mantiene fijo en el tiempo, y ofrecen por una prima baja, una protección realmente importante. Como ejemplo, un buen amigo, tiene una cobertura con seguros temporales, de más o menos 18 millones de pesos, pagando solo 4 mil pesos al mes. Tener esa protección con seguros dotales le costaría por lo menos 4 o 5 veces más. Los planes de ahorro para la educación están ligados a seguros dotales, que además de que incrementan su costo con el tiempo, brindan generalmente una protección baja. ¿Cuánto sería una protección adecuada? Un buen punto de partida seria multiplicar los gastos anuales de la familia por los años que falten para que los hijos sean mayores de edad. Agregar un 25% a ese monto sería una protección sólida.
Y finalmente, como lo dije en una conferencia, personalmente creo que mis hijas no asistirán a la universidad, o por lo menos no como lo conocemos ahora. La tecnología ha logrado transformar y seguirá transformando todas las industrias e instituciones actuales, y la educación es una de ellas. Habilidades blandas, relaciones interpersonales, gestión emocional, idiomas, y sobre todo criterio, creo que serán los pilares de la educación en el futuro.
Mi objetivo como padre y estoy seguro de que el de todos quienes son responsables del cuidado y educación de sus hijos, es darles herramientas para que por sus medios se desarrollen plenamente. Creo que heredarles en vida una masa monetaria, que les ayude a cumplir sus sueños es una gran estrategia de inversión. Fomentar en ellos la cultura financiera es parte de nuestra tarea.




