
02 Feb Informalidad: la mano invisible del crecimiento
México vive hoy una paradoja económica donde las cifras oficiales dicen que el país crece a paso lento, mientras en la calle la realidad se siente distinta. ¿El secreto? La economía informal que se ha convertido de facto en el motor que mantiene el consumo vivo y el dinero circulando en los hogares mexicanos.
El sector informal se refiere a todas las actividades económicas que no tienen registro fiscal, por lo tanto, el sistema tributario no puede cobrarles impuestos.
Las cifras de la Escuela de Negocios del ITESO (ENI) sobre la primera mitad de 2025 son contundentes: mientras el PIB nacional apenas avanzó un 0.7%, la economía informal creció un 2.9%.
En pocas palabras: La informalidad creció cuatro veces más que la economía formal.
Esto no es necesariamente una medalla para presumir, sino una señal de que el sistema formal no está siendo capaz de absorber el talento y la necesidad de la población.
El caso de Jalisco es emblemático. La economía informal en el estado ya genera más de 433 mil millones de pesos, representando el 7.3% del valor agregado informal de todo México. Es una muestra de resiliencia y empuje, pero también un recordatorio de que una gran parte de nuestra fuerza productiva opera sin red de protección social ni acceso a servicios de salud a largo plazo.
Hoy, la informalidad ya no es sinónimo exclusivo de comercio ambulante. Estamos viendo una transformación estructural: profesionistas, técnicos y trabajadores especializados están abandonando las nóminas tradicionales.
La economía mexicana no está perdiendo fuerza, está buscando cauces alternativos. El mercado está activo y es resiliente, pero el verdadero éxito vendrá cuando logremos que esa energía se traduzca en formalidad.




