
04 May Más ojos sobre la obra pública
Pocos lo saben, pero los laboratorios de materiales ocupan un lugar decisivo en la construcción de infraestructura en la mayoría de los países, y México no es la excepción.
Aunque su trabajo ocurre lejos del escrutinio público, su función es crítica: evaluar la calidad del acero, la resistencia del concreto y la estabilidad de los suelos, asegurando que cada obra cumpla con las especificaciones técnicas y las normas vigentes.
La omisión de estos controles tiene un costo elevado. En un contexto donde hasta el 80% de los fallos estructurales se asocian a materiales deficientes, los ejemplos no faltan: carreteras que se deterioran prematuramente, puentes con fallas o edificaciones vulnerables ante sismos. Cada caso implica pérdidas económicas y sociales que podrían evitarse.
Frente a este panorama, surgen esfuerzos por elevar los estándares, como la creación en Jalisco de la Federación Mexicana de Laboratorios para la Construcción (FEMLAC), encabezada por el ingeniero Armando Roque Cruz. Agrupa a 80 organismos y busca fortalecer la coordinación nacional del sector e impulsar mejores prácticas en beneficio de la infraestructura del país.
La calidad técnica no solo es una exigencia normativa, sino una decisión financiera inteligente. Invertir en control preventivo de calidad en la infraestructura urbana, puede reducir cerca de 15% los costos de mantenimiento futuro, liberando recursos y generando condiciones para proyectos más eficientes y sostenibles.




