México ante el nuevo T-MEC

México ante el nuevo T-MEC


Ildefonso Guajardo Villarreal
Exsecretario de Economía de México

Uno de los principales conocedores del Tratado México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), Ildefonso Guajardo Villarreal, quien encabezó las negociaciones de este acuerdo siendo Secretario de Economía durante el sexenio de Enrique Peña Nieto, anticipa que la alianza entre los tres países continuará a pesar de la postura radical del presidente estadounidense, Donald Trump.

Entrevistado en el marco del evento de celebración de los 20 años de Finestra donde ofreció la conferencia magistral: “Perspectivas Económicas y Políticas de México”, el también economista, político y ex legislador por Nuevo León destaca los retos que hoy enfrenta la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum. No sólo para alcanzar un buen acuerdo comercial, sino para operar eficientemente ante un presupuesto muy limitado que restringirá el crecimiento económico del país.

¿Hacia dónde debe apuntar el tratado comercial?

La postura de México debe procurar el convencimiento de Trump de que somos necesarios y si Estados Unidos quiere seguir en la competencia con China, tiene que integrar el bloque de Norteamérica reconociendo las ventajas de cada uno de los tres países.

Pensar en debilitar a sus socios y particularmente a México, es un error, apunta: “Nuestro país sigue siendo su mejor opción por las posibilidades de fuerza de trabajo joven y talentosa.

“Por más que Trump quiera regresar la manufactura a Estados Unidos, no tiene las capacidades laborales y la pirámide demográfica necesaria para seguir adelante”.

¿Cuáles son los puntos clave de la renegociación del T-MEC en 2026?

El exsecretario reconoce que hoy existen violaciones a diversos puntos del tratado, lo que complica la revisión. Sin embargo, considera fundamental comprender la lógica que busca imponer Trump.

Opina que la presidenta Sheinbaum “va a tener que negociar personalmente”, entendiendo que los secretarios del gabinete de Trump “no son confiables” porque no se atreven a contradecirlo.

Puso como ejemplo el acuerdo del titular de Economía, Marcelo Ebrad para la eliminación de aranceles al acero con Lutnick, su homologo estadounidense, quien ante Trump desconoció el compromiso.

Guajardo también destaca dos hechos recientes que el gobierno mexicano debe tomar en cuenta: la reunión de Trump con Xi Jinping, que revela su pragmatismo frente a China; al que le redujo aranceles a cambio de los minerales raros que requiere su industria de alta tecnología. Y las victorias demócratas en Virginia, Nueva Jersey y Nueva York, que podrían influir en el comportamiento del mandatario rumbo a las elecciones intermedias.

No descarta que Trump busque cerrar la renegociación antes de los comicios y presentar una victoria política. “Esa coyuntura podría ser una oportunidad para México, si se manejan con inteligencia los tiempos de negociación”, sostiene

¿Qué impacto tienen los aranceles de Trump en México?

Los aranceles aplicados por motivos de seguridad nacional han golpeado más de un tercio de las exportaciones mexicanas, especialmente en los sectores automotriz, acero y aluminio.

Aunque algunos estados, como Jalisco, registran exportaciones récord, Guajardo aclara que esto no refleja una mejora general. “El sector electrónico ha tenido menor afectación por lo aranceles, pero la industria automotriz ha perdido cerca de 100 mil empleos”, indica.

La incertidumbre, -añade-, ha frenado inversiones y congelado decisiones productivas en los tres países porque los inversionistas no quieren tomar decisiones de largo plazo sin claridad sobre el tratado.

¿Hay perdedores con el libre comercio?

Guajardo explica que en México, los pequeños productores agrícolas culpan al tratado de sus problemas. Aunque el verdadero obstáculo es la falta de políticas públicas que los integren a las cadenas de valor.

En Estados Unidos, los productores agropecuarios también se han visto afectados por los aranceles porque les han cerrado mercados de exportación y Trump los está subsidiando. “Aunque no es una solución sostenible”, señala.

El exsecretario considera que el T-MEC ha sido beneficioso para ambos países, pero México debe aprovecharlo mejor mediante estrategias que fortalezcan a las pequeñas y medianas empresas.

¿Qué riesgos enfrenta México?

Aceptar aranceles permanentes o condiciones que limiten la competitividad regional, como exigir que una parte sustancial de los vehículos sea producida solo en Estados Unidos, es un riesgo.

Además, hay 53 puntos en los que Washington acusa a México de violar el tratado, especialmente en materia energética. “Si no se resuelven, podríamos enfrentar aranceles en automóviles que nos pondrían en desventaja frente a países como Japón, Corea y la Unión Europea”, subraya.

Ellos lograron bajar el arancel al 15% y si se confirma el 25% para nosotros, “saldrá más barato exportar un auto de Japón a Estados Unidos que de la planta de Nissan o Toyota México”.

Guajardo concluye con una advertencia: El libre comercio no transforma por sí solo la economía. “No es una varita mágica”. México debe reforzar la seguridad, el estado de derecho y resolver las quejas contra la reformas del sector energético y del poder judicial. También debe atraer inversiones para fortalecer la infraestructura del país.

Tags: