México ante el riesgo y las oportunidades

México ante el riesgo y las oportunidades

Macario Schettino Yáñez
Economista, escritor y analista

El 2025 será un año de poco o nulo crecimiento para México, indica el analista económico y autor de libros como “Economía en un día”, Macario Schettino.

Al finalizar la conferencia: “Indicadores y desempeño económico de México 2025”, organizada por Finestra, el especialista reconoció que es buen momento para calibrar alternativas de inversión.

Advirtió que actualmente los inversionistas están confiando más en activos fuera de Estados Unidos y en el oro. A diferencia de lo que solían hacer en momentos de crisis en los últimos 80 años, cuando los dólares, los bonos privados y de gobierno estadounidenses eran el principal refugio.

¿Desaceleración o recesión, cuál es la tendencia?

Las proyecciones de los expertos se han ido recortando conforme avanza el año. Incluso, el Banco de México ajustó su estimación a solo 0.2%. “Eso ya nos habla de recesión técnica, aunque el gobierno no lo quiera reconocer”, asegura.

“No se trata de una crisis grave ni catastrófica, es un ciclo económico que estamos viviendo, pero sí es importante reconocerlo”, puntualiza. “El consumo está estancado, el empleo formal creció apenas 0.1% en mayo, y cuando ese dato es menor al 1% anual, técnicamente ya estamos en recesión”.

¿Cuándo puede ocurrir una crisis severa?

En 2026, habrá que estar alertas a las calificadoras: “Si nos quitan el grado de inversión. Y eso depende del tamaño de nuestra deuda, cuyo límite máximo es 60% del PIB; límite que depende de la recaudación, sería algo muy grave”.

Si México perdiera su grado de inversión, de entrada se elevaría el costo de financiamiento para el gobierno y las empresas, habría menor inversión extranjera directa, y un impacto negativo en la confianza de los mercados. Todo esto repercutiría en los ingresos de los mexicanos.

En opinión de Schettino, en diciembre de 2025 este límite podría rondar el 55%, y de llegar a ese nivel, el próximo año estaríamos a un paso de que las calificadoras le retiren el grado de inversión a México.

¿Por qué ha bajado el precio del dólar?

Schettino alertó sobre la ilusión de la fortaleza del peso, ya que el tipo de cambio es de los indicadores más utilizados por el gobierno para el optimismo económico. “El peso no se ha fortalecido, lo que ocurre es que el dólar se ha debilitado frente a muchas monedas”, explica.

Si bien la paridad puede llegar a niveles de 18.80 pesos por dólar hacia el mes de agosto, esto no refleja una mejora estructural. “Es un fenómeno internacional. No es producto de buenas políticas económicas internas”, recalca.

Esa percepción errónea puede llevar a decisiones equivocadas, sobre todo en temas de endeudamiento. “Mucha gente cree que es momento de endeudarse porque las tasas están bajando. Pero no hay certeza de que esa tendencia continúe”, advierte.

Para Schettino, si alguien va a endeudarse, debe hacerlo con objetivos muy claros: inversión productiva, adquisición de activos valiosos o algo que asegure retornos. “En esta época de incertidumbre, tomar deuda sin una estrategia clara es muy riesgoso”, concluye.

¿México debería modificar la medición de indicadores como el PIB?

Uno de los desafíos de México es su informalidad económica, que distorsiona los indicadores y dificulta la planeación. “Cerca del 60% de los mexicanos está en la informalidad, pero solo aportan entre 25 y 28% del PIB”, explica Schettino.

Eso significa que los datos oficiales no capturan lo que realmente ocurre en la economía cotidiana. “No tenemos mediciones confiables de ingresos, productividad ni consumo, y como no lo medimos bien, no lo analizamos bien”, reconoce.

A esto se suma una bomba demográfica silenciosa: la tasa de fertilidad cayó por debajo de 2.1 hijos por mujer desde hace seis años. “Eso implica que estamos al borde de la reducción poblacional, y no hay datos suficientes para dimensionar el impacto”.

¿Qué sectores económicos tienen mejores expectativas?

A pesar de la contracción general, hay sectores que han mostrado dinamismo. El campo, por ejemplo, ha registrado avances notables en exportaciones. “En estados como Jalisco, las agroexportaciones van muy bien. Pero la inseguridad está asfixiando al sector”, dice Schettino.

La energía es otro cuello de botella: “Hoy, no hay suficiente electricidad para nuevas inversiones industriales. Si no resolvemos eso, no habrá crecimiento”, advierte.

La industria electrónica, sobre todo en Guadalajara, es otro foco de oportunidad. “Tiene el mismo peso que el sector automotriz en exportaciones, y puede compensar parte de la caída de este último”.

Sin embargo, todo depende de la política pública. “Ningún sector crece solo. Necesitamos reformas que garanticen inversión, infraestructura y seguridad”, insiste.

¿Cuáles son los riesgos externos?

La incertidumbre no es solo mexicana. El mundo vive un momento de gran inestabilidad: Estados Unidos, Europa y China atraviesan transformaciones profundas. “La llegada de Trump aceleró ese proceso. Él no tiene un plan claro, pero genera reacciones contundentes”, dice Schettino.

México, como vecino inmediato, está directamente expuesto a esos cambios. “Trump vuelve con una agenda agresiva: aranceles, migración, narcotráfico. Pero sin estrategia. Él actúa por interés personal”, advierte.

Y aunque habrá elecciones intermedias en 2026 en Estados Unidos, el Partido Republicano tradicional ya no existe. “Hoy lo controla una corriente de incondicionales a Trump, con tintes autoritarios, y eso afecta el entorno económico mundial”.

Hay que abrazar la incertidumbre y fluir. Lo que no podemos controlar, hay que dejarlo pasar y cuidar lo que sí podemos: “nuestras empresas, nuestras familias y nuestros proyectos”.

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