Nada brilla más que el oro

Nada brilla más que el oro

El oro ha sido, por excelencia, uno de los metales favoritos a lo largo de la historia. Más allá de su uso en la joyería, también se emplea en componentes electrónicos, odontología y, sobre todo, en el ámbito financiero, donde desempeña un papel clave: desde activo de inversión hasta respaldo de reservas internacionales.
Aunque existen inversionistas que prefieren adquirir oro físico en forma de lingotes o monedas, la mayoría opta por instrumentos financieros como ETFs (fondos cotizados en bolsa) o acciones de empresas mineras especializadas. Además, sectores empresariales celebran contratos de futuros u opciones como cobertura ante riesgos, y los bancos centrales lo compran para fortalecer sus reservas internacionales.
Hoy en día, el oro es considerado un activo refugio, al igual que los bonos del Tesoro de países con alta calificación crediticia (como EE.UU.) o divisas fuertes como el franco suizo y el yen japonés. Si bien es un recurso finito, y su precio debería aumentar conforme la producción se limita y la demanda se mantiene, no siempre sigue una trayectoria ascendente. Cuando las tasas de interés de referencia son elevadas, el atractivo de los bonos opaca al del oro, al ofrecer rendimientos más altos y seguros.
En cambio, en contextos de incertidumbre económica o geopolítica, el oro se fortalece. Los inversionistas buscan resguardo ante los temores, alejándose de activos de renta variable y volcándose al metal precioso.
Panorama actual
En 2024, el oro registró un alza del 27.2%, su mayor ganancia anual desde 2010. Durante el primer trimestre, su precio se incrementó casi un 19%, alcanzando un récord histórico de 3,149 dólares por onza, según datos de Bloomberg. La tendencia alcista se mantuvo durante varias jornadas consecutivas, impulsada por factores globales de tensión e incertidumbre.
¿Qué impulsa el valor del oro?
La respuesta no es simple, pero puede resumirse en una palabra: incertidumbre. La causa principal es el rumbo de la política comercial internacional impulsada por el presidente estadounidense, Donald Trump.
Con el objetivo de “hacer a Estados Unidos grande otra vez”, la administración Trump busca fomentar la autosuficiencia, generar empleo local y reducir el gasto público. Una de sus estrategias ha sido imponer aranceles recíprocos a los países que gravan productos estadounidenses, además de aplicar tarifas directas a sectores como el automotriz, el acero y el aluminio.
Aún no se conocen los detalles específicos de esta estrategia, lo que ha llevado a muchas empresas a actuar con cautela, deteniendo proyectos o reduciendo inversiones. Los analistas, sin información clara, no pueden proyectar con precisión el impacto económico, y los temores giran en torno a un repunte inflacionario, posibles aumentos en las tasas de interés, una baja en el consumo, mayor desempleo y una desaceleración económica global.
Este escenario ha provocado caídas en los mercados bursátiles, incentivando a los inversionistas a refugiarse en el oro. Pero hay un factor adicional que ha potenciado el alza: muchos contratos de futuros están siendo liquidados con entrega física del metal, lo que ha generado una mayor demanda tangible.
Londres, uno de los principales centros de almacenamiento de oro en el mundo, ha sido protagonista de un movimiento anticipado por parte de inversionistas estadounidenses, quienes han trasladado sus reservas físicas hacia EE.UU. ante el temor de nuevos aranceles. De acuerdo con Bloomberg, el inventario de oro en COMEX (la bolsa especializada en futuros de metales) se duplicó durante el primer trimestre. Esto provocó un aumento en el precio de los contratos de futuros, con un diferencial de entre 40 y 50 dólares por onza respecto al precio spot, muy por encima del promedio habitual de 13 dólares.
¿Qué sigue para el oro?
El futuro del oro dependerá en gran medida de las decisiones de la administración Trump. Si las medidas comerciales se moderan y se enfocan en sectores o países específicos, podría haber una corrección en el precio en el corto plazo. Por el contrario, si se imponen aranceles más generales y severos, el valor del metal podría continuar su escalada, alcanzando incluso los 3,300 dólares por onza, según proyecciones de Goldman Sachs.

Tags: