El peligroso incremento en los rendimientos de los bonos

El peligroso incremento en los rendimientos de los bonos

En la actualidad, la estrategia comercial del presidente Donald Trump ha influido en los mercados financieros. Apenas se había logrado una estabilidad cuando un peligroso repunte en los rendimientos de los bonos del Tesoro, y de otros países, recordó a los mercados la relevancia de mantener un adecuado equilibrio fiscal.

Los rendimientos de los bonos del Tesoro subieron considerablemente en abril ante la necesidad de los inversionistas de refugiarse en ellos por la incertidumbre que desató Trump con el anuncio de aranceles recíprocos al resto del mundo. Los rendimientos de los bonos a 10 años pasaron de 3.8564 % a 4.5864 %, y los de 30 años a 5.0186 % desde el 4.3005 % previo, en menos de cinco días tras el Día de la Liberación.

El incremento alertó a los mercados, pues entre más alto es el rendimiento, implica que mayor será el costo para el gobierno para pagar los compromisos adquiridos al emitir dicha deuda. Pero el anuncio posterior de una reducción y pausa a dichos aranceles nuevamente tranquilizó a los mercados. Después llegó la tormenta perfecta para provocar un nuevo incremento que alertó a los mercados.

La administración de Trump envió a la Cámara de Representantes un proyecto de ley que evitaría que Estados Unidos cayera en impago al elevar el techo de la deuda, incrementar el gasto en el ejército y la seguridad fronteriza. A la par, aplicaría exenciones a los impuestos a propinas y préstamos automotrices, así como un incremento en los recortes de impuestos a las personas y a las empresas que implementó en 2017.

A grandes rasgos, el “Big, Beautiful Tax Bill” de Trump recorta impuestos, pero orilla a emitir más deuda para cubrir los faltantes en los ingresos de la nación. De acuerdo con la Oficina de Presupuesto del Congreso, un organismo no partidista, con el proyecto de ley se reduciría el 10 % de los ingresos de las personas pobres y aumentaría un 10 % los ingresos de los ricos durante la siguiente década. También estimaron que la deuda de Estados Unidos se incrementaría alrededor de 2.4 billones de dólares desde los 36.2 billones de deuda actuales. Los republicanos, que ya autorizaron el proyecto en la Cámara de Representantes, argumentan que extender los recortes de impuestos y agregar nuevos estimulará aún más la actividad económica, pero el mercado no piensa igual. Se espera que, en el corto plazo, el controversial proyecto de ley sea votado en el Senado, donde la mayoría son republicanos, para posteriormente ser firmado por Trump para su divulgación.

El plan, sin un manejo específico ante el constante incremento de la deuda, ha generado temores sobre cuánto más subirá y cómo se administrará. Hasta el cierre de 2024, la deuda emitida por Estados Unidos representaba el 124 % del PIB, y se requería 1 de cada 8 dólares creados en la economía para pagar los intereses de dicha deuda. De acuerdo con el FMI, Estados Unidos es el octavo país con mayor deuda emitida en proporción a su Producto Interno Bruto (PIB). Con la implementación del proyecto, se estima que será necesario destinar 1 de cada 6 dólares de ingresos para el pago de intereses de la deuda emitida.

Mientras se analizaba el proyecto de ley, Moody’s sorprendió al mercado internacional al quitarle la calificación crediticia suprema a Estados Unidos y ubicarla en “Aa1”, ante el significativo incremento en la deuda y los intereses respecto a otros soberanos con calificaciones similares. Si bien Moody’s era la última gran calificadora de valores que mantenía a Estados Unidos con calificación “AAA”, la noticia coincidió como recordatorio del incremento en déficit fiscal que se avecina.

La gota que derramó el vaso fue una baja demanda en la colocación de bonos a 20 años, lo que se traduce como una reducción en el atractivo de la deuda estadounidense a largo plazo, pues, a pesar de la tasa que ofrecían, no fue suficiente para compensar la incertidumbre que sienten los inversionistas sobre la principal economía estadounidense.

A comparación del incremento de rendimientos de abril, en esta ocasión el incremento en dichos rendimientos se debe a la falta de certidumbre que hay sobre el futuro económico de Estados Unidos. Es por ello que los inversionistas que deciden comprar bonos castigan al gobierno exigiendo un mayor rendimiento para compensar dicha incertidumbre. Si bien un mayor rendimiento es bueno para los inversionistas, no lo es para el gobierno, pues deberá pagar una mayor cantidad de dinero por tener el mismo financiamiento que antes.

Ante la incertidumbre fiscal, los rendimientos de los bonos a 30 años subieron hasta el 5.15 %, nivel no visto desde el 23 de octubre de 2023, cuando se especulaba que la tasa de interés estadounidense podría subir aún más y por temores globales relacionados con el conflicto geopolítico entre Gaza e Israel.

Mantener una sana economía es primordial para todos los países, aunque no siempre se consigue. Pero mantener un adecuado régimen fiscal es esencial para salvaguardar la estabilidad y confianza de un país. Es por ello que este tema continuará generando choques de volatilidad en el mercado, ya sea por la aprobación del proyecto —el cual, como ya comentamos, no es el idóneo— o porque se rechazó y deberá formularse un nuevo plan fiscal que logre ser aprobado. La fecha límite para resolver este tema es el tercer trimestre de este año, pues se calcula que, si no se eleva el techo de deuda (uno de los puntos incluidos en el actual proyecto), el gobierno estadounidense se quedaría sin dinero para hacer frente a sus compromisos tanto externos como internos.

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