Agua urbana: el nuevo frente de inversión

Agua urbana: el nuevo frente de inversión

En Guadalajara, el agua cae del cielo en cantidades récord, pero no llega a los hogares.

Este contrasentido, es un síntoma claro de un problema de fondo: la falta de infraestructura y planeación estratégica para captar, almacenar y distribuir el recurso más básico para la vida y el desarrollo económico.

Durante junio de 2025, las lluvias comenzaron antes de lo habitual y registraron niveles históricos. Las precipitaciones duplicaron los promedios del mes en varias estaciones meteorológicas monitoreadas por el Instituto de Astronomía y Meteorología (IAM) de la Universidad de Guadalajara, alcanzando hasta 200 milímetros.

El pronóstico indica que en agosto seguirá la misma tendencia, gracias a la presencia combinada de los fenómenos de “El Niño” y “La Niña”.

Sin embargo, esta abundancia pluvial no resolverá el desabasto crónico que afecta a múltiples colonias de la Zona Metropolitana de Guadalajara. ¿La razón? El sistema municipal de suministro no está preparado para captar esa agua. Se pierde en escurrimientos, inundaciones y fugas, sin traducirse en mayor disponibilidad para la población.

Recurso vital que se desperdicia

En México, el acceso al agua es un derecho humano consagrado por la Constitución desde 2012. Pero en la práctica, este derecho está atrapado en una red de distribución ineficiente.

Académicos de la Universidad Panamericana (UP) en Guadalajara lo advierten: el problema no es la falta de agua, sino la manera en que se gestiona.

“El agua existe, el desafío es cómo llevarla a donde se necesita”, resume Carlos Ornelas Orozco, catedrático de la UP. Para 2025, se espera que haya un 20% ó 25% más almacenamiento de agua respecto al año anterior. Pero esto no representa una mejora sin una buena infraestructura para distribuirla.

Rodrigo Navarro Guerrero, profesor de Ingeniería, señala que urge una nueva Ley General de Aguas y una reforma a la Ley de Aguas Nacionales, con enfoque en el reúso, la resiliencia climática y la sostenibilidad operativa.

Y es que el problema es técnico, pero también financiero. El investigador, Hugo Briseño Ramírez, subraya que los sistemas municipales arrastran una deuda millonaria: más de 17 mil millones de pesos en cartera vencida. “Apenas se cobran dos terceras partes del agua que se factura”, explica. Esto impide invertir en mejoras urgentes.

La factura política del agua

Solucionar la crisis hídrica requiere inversiones robustas: se estima que solo para reparar las redes de distribución se necesitan al menos 8 mil millones de pesos.

Pero hasta ahora, la mayoría de las propuestas se han enfocado en aumentar tarifas y en buscar fuentes externas para traer más agua, sin atender el problema raíz: un sistema ineficiente, advierten asociaciones cívicas de Jalisco.

En el pasado, gobiernos de diferentes filiaciones políticas fracasaron intentando impulsar proyectos, como la Presa de Arcediano para traer más agua a Guadalajara. Proyecto que finalmente se canceló.

Ahora, la Secretaría de Gestión Integral del Agua busca construir un nuevo acueducto para traer agua desde Chapala a la metrópoli tapatía. La inversión estimada será de 6 mil 500 millones de pesos. La justificación: el actual acueducto tiene más de 35 años de antigüedad y ya no opera a su capacidad máxima.

Aunque el argumento técnico es sólido, el proyecto ha generado inquietud en las comunidades ribereñas, preocupadas por el impacto ambiental y social.

Oportunidad de inversión privada

Al margen de las políticas públicas, la gestión eficiente del agua será un campo de inversión estratégico en los próximos años: desde infraestructura inteligente, tecnologías de reúso, sensores de detección de fugas, hasta soluciones de captación pluvial para uso residencial o industrial.

Por otro lado, el llamado a una cultura de responsabilidad ciudadana también puede traducirse en nuevas oportunidades de negocio: sistemas domésticos de reciclaje de agua, productos de ahorro hídrico, aplicaciones de monitoreo de consumo, y esquemas de financiamiento para infraestructura urbana.

En definitiva, la paradoja de Guadalajara –lluvias históricas sin agua suficiente para vivir– nos recuerda una gran lección financiera: sin una buena administración, no importa cuánto dinero llegue a tu cuenta. Con el agua, pasa lo mismo.

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