
02 Feb ¿Cómo le fue al sector automotriz en 2025?
El sector automotriz, así como otras áreas económicas, registraron un desafiante 2025, donde la incertidumbre inició con la llegada de Donald Trump a la presidencia estadounidense y se extendió el resto del año. Aunque al final, se observó un desempeño satisfactorio.
Una de las primeras ordenes ejecutivas que firmó Trump fue la imposición de un arancel del 25% a todos los productos importados de México y Canadá. Se esperaba que la medida entrara en vigor a inicios de febrero, pero gracias a las negociaciones entre ambos países, se aplazó la medida hasta el 26 de marzo. Además, se notificó un arancel del 25% al acero y al aluminio, productos clave que tambien afectó a la industria.
Pero para el 2 de abril, Trump anunció que todos aquellos productos mexicanos, incluidos los automóviles, que cumplieran con las exigencias del tratado comercial trilateral de Norteamérica, TMEC, estarían exentos de dicha imposición. Lo que generó cierta tranquilidad al sector pues alrededor del 84% de las exportaciones automotrices cumplen con el acuerdo trilateral, pero el resto de ellas si pagan aranceles.
Por ejemplo, los autos ligeros, las autopartes y los camiones pesados que son importados a Estados Unidos desde México y que no cumplen con el Contenido de Valor Regional establecido en el TMEC pagan un arancel del 25%; a los autobuses les aplica un arancel del 10%. En caso de que solamente una parte del automóvil cumpla con los requerimientos del tratado, esa parte quedará libre de aranceles, pero para el resto de la unidad tendrá que pagar un arancel del 25%.
La estrategia arancelaria de Trump no solo detuvo las intenciones de compra de los consumidores estadounidenses, sino que también atrasó los proyectos productivos de varias industrias y provocó ajustes en los costos de productos orillando a las empresas que tienen una estrecha relación comercial con Estados Unidos, a ajustar sus planes al corto plazo pues dependían en gran manera de las declaraciones que realizaba el presidente sobre el tema.
Por ejemplo, General Motors anunció que trasladaría una parte de su producción de regreso a Estados Unidos para evitar los costos arancelarios, para ello invertiría 4,000 millones de dólares. Además, reportó que durante el segundo trimestre del año vio disminuida su ganancia en 1,100 millones de dólares a consecuencia de los aranceles; estimaron un impacto por aranceles por 5,000 millones de dólares anuales.
La armadora Stellantis (grupo europeo que integra a las marcas Chrysler, Jeep, Peugeot y Fiat) cerró temporalmente la planta en Toluca y paró la producción en Saltillo más de lo proyectado, pero mantuvo los empleos en dicho periodo garantizando los sueldos de los trabajadores. Además, se comprometió a invertir 13,000 millones de dólares para expandir su capacidad en territorio estadounidense y reducir su dependencia a la manufactura mexicana.
Por su parte, Ford Motor estimó que, a consecuencia de los aranceles, sus costos operativos aumentarían en 2,500 millones de dólares. La marca trasladó el aumento de los aranceles a los consumidores al subir el costo por unidad en hasta en 2,000 dólares.
En total, durante el año pasado se produjeron 3.9 millones de vehículos en México, un ligero descenso del 0.90% respecto al 2024; el primer retroceso en tres años. General Motors, Nissan y Ford Motors se mantuvieron como los principales productores en el país. Las dos primeras registraron un descenso en sus variaciones anuales, mientras que la última logró un incremento en su producción del 7.9%. A lo largo del año, Toyota resaltó al lograr un incremento del 26.6% anual de su producción por una expansión de la capacidad en las plantas de Guanajuato y Baja California. En contraste, las asiáticas, Honda y Mazda, así como la alemana Volkswagen presentaron importantes disminuciones anuales.
Respecto a la exportación de vehículos, México envió al extranjero 3.3 millones de vehículos, rompiendo la racha de crecimiento anual que inició en 2021. Honda, Mazda y Volkswagen registraron los principales retrocesos anuales, mientras que Toyota logró un crecimiento del 30.1% gracias a una alta demanda en su modelo Tacoma. Estados Unidos sigue siendo el principal destino de las exportaciones automotrices, pues reciben 79 de cada 100 envíos que se hacen fuera de territorio nacional.
En cuanto a las ventas de vehículos ligeros en el mercado nacional, se observó un crecimiento de tan solo el 1.35% anual, muy por debajo de los dos años previos cuando se registraron avances del 24.5% y 10.31%.
Un 2026 complicado
De acuerdo con José Rogelio Garza Garza, presidente de la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA), será un año complicado para la industria ya que, además de los actuales aranceles que recaen sobre el sector, será uno de los pilares en la revisión del TMEC programada para este año. Si bien, ya inició el proceso interno (consultas con lideres y asociaciones económicas en cada país), se espera que en enero inicie formalmente con la revisión del tratado entre México, Canadá y Estados Unidos.
Por otro lado, Estados Unidos ha acusado a México de ser un puente para que ingresen los automóviles asiáticos a su territorio. Sin dar cifras aproximadas, el gobierno de Trump asegura que hay una triangulación de productos que ingresan a su territorio, con origen en Asia, pero ensamblados en México, los cuales se benefician del TMEC para no pagar aranceles. Además, consideran que los vehículos de tecnología china son un riesgo de seguridad su gobierno.
Como medida, y en parte para evitar un confrontamiento directo con Estados Unidos en la antesala de la revisión del TMEC, México aplicó un arancel del 50% a vehículos ligeros provenientes de países con los que no tiene un acuerdo comercial y de entre el 25 y 35% a autopartes y refacciones.
Marcas chinas como BYD, MG, Chirey, BAIC, JAC y Omoda, que han ganado popularidad entre los consumidores mexicanos por sus bajos precios y por una importante disponibilidad de unidades, sobre todo en pandemia cuando una crisis en las cadenas de suministros generó un desbasto de automóviles de marcas tradicionalmente vendidas en el país. De acuerdo con la consultora J.D. Power, los automóviles de origen chino representaban solamente el 2.6% del mercado automotriz en 2021. Actualmente se estima que han ganado una cuota de mercado del 19.0%.
Si bien el cobro de aranceles al sector chino por parte de México beneficiaría la revisión del TMEC, habrá que analizar si dicha medida no fue contraproducente para el consumidor mexicano, pues se podría observar un repunte en la inflación, así como en la inversión extranjera que ingresa al país pues las apuestas que habían hecho las automotrices chinas en México podrían ser modificadas y afectar al ciclo económico del país.




