La verdad bajo ataque: Cómo informarte en tiempos de guerra

La verdad bajo ataque: Cómo informarte en tiempos de guerra

En tiempos de guerra, la verdad suele ser la primera víctima en caer.

El mundo vive tiempos convulsos, conflictos armados surgen en diferentes regiones, y la batalla por mantenerse bien informados se libra día con día.

La democratización de la información a través de las redes sociales ha traído grandes ventajas, ya que cualquier persona se puede convertir en un “medio” o emisor de noticias, así que es hora de hablar sobre la responsabilidad que implica compartir información.

Un 70 por ciento de los latinoamericanos -en promedio- no sabe detectar una noticia falsa en internet, de acuerdo con un estudio realizado por la compañía de ciberseguridad Kaspersky en conjunto con la consultora Corpa.

Los peruanos son quienes menos logran identificar una fake news, con el 79 por ciento, seguidos por los colombianos, con un 73 %, y chilenos con un 70 %. En tanto que los mexicanos y argentinos rondan en un 66 %.

En Estados Unidos, dos tercios de los ciudadanos aseguran que se topan con fake news por lo menos una vez a la semana.

La pregunta es ¿cómo saber en quién confiar cuando los medios, gobiernos y plataformas digitales emiten versiones contradictorias?

Entre pandemia e infodemia

Las redes sociales han ido ganando cada vez más relevancia para informarse, sobre todo entre los más jóvenes.

De acuerdo con el portal Statista, casi el 40 % de la población mundial de entre 18 y 24 años consideraba a las redes su principal fuente de noticias en 2022, casi el doble que la proporción que lo hacía en 2015.

Esto es mucho mayor al 35 % de los encuestados que aseguró consultaban portales y aplicaciones de noticias, cuando querían informarse sobre un tema específico.

El 2022 es un año particularmente relevante para el estudio de la desinformación, debido a que eventos como la crisis sanitaria provocada por el COVID-19 y la guerra entre Rusia y Ucrania detonaron una infodemia sin precedentes.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, una infodemia se produce “por un exceso de información, incluyendo información falsa o engañosa, en entornos digitales y físicos durante un brote de enfermedad. Provoca confusión y conductas de riesgo que pueden perjudicar la salud”.

En el 2025 este problema no ha mejorado, al contrario.

En medio de los conflictos bélicos que se viven actualmente y que han venido surgiendo, ambos bandos han echado mano de las redes sociales para difundir todo tipo de noticias falsas como arma estratégica para ganar apoyos, polarizar o justificar acciones militares.

Es importante conocer las principales diferencias entre las diferentes noticias falsas, como son la desinformación, la propaganda y las recientemente famosas fake news.

Fake news, propaganda y desinformación

Fake news: Es una información que simula ser una noticia real, pero que puede ser completa o parcialmente falsa, creada para fines que pueden ir desde engañar a la audiencia para ganar adeptos para una causa política o simplemente generar ingresos a través de clicks.

Propaganda: Contenido que puede ser verdadero, falso o sesgado, que se usa de manera sistemática para influir en la opinión pública, promoviendo una ideología, causa, gobierno, religión, partido político o cualquier interés específico.

Desinformación: Es una información falsa o tergiversada que busca deliberadamente manipular, confundir, dividir o dañar a personas, grupos o hasta países.

Es un mundo complejo para estar informados con precisión.

¿Cómo puedo saber si la información es real?

No todo lo que aparece en internet es real, así lo diga tu influencer favorito. Y no, el que sea “tendencia” tampoco lo convierte en verdadero.

Por eso la primera recomendación es verificar la fuente de información y plantearse las preguntas: ¿es un medio de comunicación de prestigio o es una página de internet que no conozco? ¿es un periodista imparcial o defiende alguna causa política en particular? ¿la noticia se encuentra en otras fuentes de información?

La tarea no es fácil e implica que siempre tengamos la guardia arriba, en cuanto a información se refiere, ejerciendo el pensamiento crítico.

Y la principal recomendación: si tienes dudas sobre la veracidad ¡no lo compartas en tus redes!

Incluso, hay que tener cuidado con las agendas ocultas, pues algunos medios de comunicación con millonarios presupuestos responden a intereses políticos o ideológicos. Aquí algunos ejemplos.

RT: Es la abreviación de Russia Today, es financiada por el Gobierno de Putin y su línea editorial se basa en justificar las acciones del Kremlin y atacar las de occidente.

Al Jazeera: Es una agencia informativa que responde a los intereses del Gobierno de Qatar, por lo cual su cobertura suele omitir o suavizar críticas hacia sus aliados, sobre todo los del mundo árabe.

Fox News: Con un sesgo conservador, nacionalista y con una visión similar a la del Partido Republicano de Estados Unidos. Defienden las políticas duras de migración, seguridad y comercio, así como critican al feminismo y al ambientalismo.

Éstos son solo algunos ejemplos, pero es importante aclarar que no significa que estas agencias mientan todo el tiempo, pero sí que en épocas de guerra o de crisis, muchas de ellas se alinean con los intereses o ideologías de sus gobiernos o dueños.

Y es que no es necesario mentir, sino que en el ejercicio periodístico diario se puede escoger qué noticias cubrir y cómo contextualizarlas, omitir voces críticas o disidentes, usar lenguaje emocional o técnico, según convenga. Y así, crear un sesgo.

Por eso es importante, como lector, contrastar la información. Por ejemplo, si solo aparece en una red social o con una sola fuente, sospecha.

Actualmente han surgido agencias de verificación que realizan la labor de verificar datos, incluso, a pedido de los lectores. Entre las que puedes consultar se encuentran FactCheck.org, Snopes, la española Maldita.es y la mexicana El Sabueso.

No te confíes, aún si existe un video, pues gracias a la Inteligencia Artificial estos pueden ser creados o manipulados hasta en casa. Afortunadamente existen herramientas como Google Reverse Image Search para conocer el origen de una imagen, InVID para verificar contenido multimedia o TinEye para ver cuándo y dónde apareció antes una foto.

¿Cuándo debo compartir?

Los expertos sugieren hacerse una serie de preguntas antes de reenviar o repostear una información con la que nos encontramos en redes sociales.

¿Quién gana si esta información se difunde?

¿Puede hacer daño o generar odio?

¿Tengo fuentes verificables?

¿Esto me genera una reacción visceral? Porque en caso de ser así, puede ser manipulación emocional.

“El primer paso es parar antes de que compartas (en redes)… el segundo es investigar la fuente”, dice el experto en alfabetización digital Mike Caulfield.

El también catedrático de la Universidad de Columbia creó el método SIFT, por sus siglas en inglés (Stop, Investigate the Source, Find Better Coverage, Trace Claims, Quotes, and Media to their Original Context).

El tercer paso, de acuerdo con la recomendación de Caulfield, consiste en encontrar una mejor cobertura que puede o no sustentar la información encontrada originalmente, y finalmente rastrear las afirmaciones, citas y medios de comunicación hasta llegar al texto original.

“Hay muchas razones por las que la desinformación viaja tan rápido, según algunas investigaciones, incluso más rápido que la información precisa. Una razón es que es mucho más probable que las personas compartan una afirmación cuando confirma sus creencias preexistentes, independientemente de su precisión. Este sesgo cognitivo puede ayudar a explicar por qué parece que aún más información errónea es compartida por individuos que por bots. Un estudio, por ejemplo, encontró que solo el 15 % de los que comparten noticias difunden hasta el 40 % de las noticias falsas”, asegura la experta Amanda Ruggeri, en un artículo publicado por la BBC.

Entonces ¿a quién le creo?

Los expertos recomiendan buscar pluralidad en las fuentes de información y nunca quedarse con un solo medio, sino consultar varios.

“Cuando se trata de no caer en la desinformación, ser consciente de nuestras falencias humanas, como nuestra rapidez para creer lo que queremos creer, es un buen primer paso. La investigación muestra que incluso ser más reflexivo en general puede ‘inocularnos’ contra creer en las noticias falsas”, afirma Ruggeri.

La dificultad se ha incrementado debido al surgimiento de la IA, pero la batalla no está perdida. Incluso, Google Fact Check es una herramienta sumamente útil.

“Estamos entrando en una era de nueva tecnología, pero realmente es una buena idea volver a lo básico para que puedas identificar (la fuente del contenido)”, afirma Aimeé Rinehart, periodista experta en IA.

Juegas un rol importante

En esta época donde todos tenemos acceso a publicar, compartir y opinar, la responsabilidad de consumir información con criterio es mayor que nunca.

No importa la edad que tengas, es importante reeducarnos en esta época digital para ejercer el pensamiento crítico y no ser objeto de campañas dominadas por bots y algoritmos.

Y lo más importante ¡no te dejes manipular!

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