Las reservas internacionales de Banxico

Las reservas internacionales de Banxico

Las reservas internacionales de un país son uno de los indicadores macroeconómicos más relevantes, ya que proporcionan un respaldo ante cualquier eventualidad económica, especialmente en lo que respecta al tipo de cambio.

Según el Fondo Monetario Internacional (FMI), los activos de reserva se definen como activos externos que están disponibles de inmediato y bajo el control de las autoridades monetarias para satisfacer las necesidades de financiamiento de la balanza de pagos, intervenir en los mercados cambiarios a fin de influir sobre el tipo de cambio y para otros fines relacionados.

En México, las reservas están compuestas por activos externos denominados en oro, divisas (billetes y monedas extranjeras), depósitos, títulos valores y demás obligaciones pagaderas fuera del territorio nacional en moneda extranjera. También incluyen créditos a cargo de bancos centrales con un plazo no mayor a seis meses, así como los Derechos Especiales de Giro (DEG) del FMI.

El Banco de México administra las reservas internacionales del país, las cuales, al estar bajo un sistema de tipo de cambio flexible, pueden utilizarse para amortiguar la alta volatilidad del tipo de cambio y garantizar el adecuado funcionamiento del mercado cambiario local, conforme a lo establecido en el artículo 18 de la Ley del Banco de México.

Las reservas internacionales son activos que se valoran semanalmente de acuerdo con el tipo de cambio actual y los movimientos realizados a lo largo del periodo (como la compra-venta de divisas con Pemex y el gobierno federal para colocaciones, vencimientos y pagos de intereses de la deuda externa o el cumplimiento de compromisos gubernamentales en monedas extranjeras). Sin embargo, no se utilizan de forma activa, ya que un uso indiscriminado de estas pondría en riesgo la garantía máxima que ofrecen para la economía.

Tras la crisis de 1994, cuando las reservas internacionales cayeron considerablemente, se establecieron mecanismos (como subastas mensuales) para acumular reservas, pero estos dejaron de estar vigentes en 2011. La última vez que se registró un incremento significativo en la cuenta de Banxico fue en agosto de 2021, cuando el FMI distribuyó 650,000 millones de DEG entre sus países miembros para fortalecer sus reservas. México recibió 8,542 millones de DEG, que se convirtieron en 12,117 millones de dólares destinados directamente a las reservas internacionales.

A lo largo de la historia, Banxico ha utilizado sus reservas para proteger el tipo de cambio frente a episodios de volatilidad generados por la incertidumbre económica. Esto se ha realizado mediante subastas en el mercado, ya sea a un precio mínimo fijado o sin precio mínimo, y tanto anunciadas previamente como extraordinarias. Un ejemplo fue en 2008, durante la crisis Subprime, cuando se ofrecieron subastas extraordinarias para dotar de liquidez al mercado cambiario. Entre noviembre de 2015 y febrero de 2016, Banxico realizó tres subastas diarias a precio mínimo para cubrir la demanda de dólares. En enero de 2017, el banco central tuvo que vender directamente 2,000 millones de dólares al mercado, realizando una intervención directa en el tipo de cambio.

Posteriormente, la Comisión de Cambios, que es el órgano encargado de la política cambiaria en México y está conformado por la SHCP y Banxico, anunció un mecanismo para dotar de liquidez (dólares) al mercado sin utilizar las reservas internacionales. Entre febrero de 2017 y agosto de 2023, el banco central ofreció coberturas cambiarias liquidables al vencimiento para los participantes del mercado que requerían dólares. De esta manera, se inyecta dólares al mercado mientras que las reservas mantenían su operativa ordinaria, sin sacrificar su uso, lo que ayudaba a mantener la confianza global en la economía nacional.

Durante 2024, se acumularon 16,255 millones de dólares en reservas internacionales, lo que representó un incremento del 7.6%, alcanzando un máximo histórico de 229,017 millones de dólares. Este aumento se debió principalmente a la fortaleza del dólar, especialmente en el segundo semestre del año, así como a la venta de dólares tanto del gobierno federal como de Pemex.

Gracias a la fortaleza del dólar estadounidense, se proyecta que, en las próximas semanas, Banxico reportará un beneficio anual, es decir, un remanente. Algunos analistas estiman que la administración de las reservas internacionales en 2024 generará alrededor de 100 millones de pesos en beneficios netos para el banco central.

Será hasta abril cuando el Banco de México informe sobre sus resultados fiscales y el monto neto. Si bien el resultado podría ser mayor, primero se deberán cubrir las pérdidas operativas registradas por el banco central en 2022 y 2023, que suman 780,000 millones de pesos.

Por ley, los remanentes solo podrán utilizarse para amortizar la deuda pública del país y para fortalecer el Fondo de Estabilización de los Ingresos Presupuestarios (FEIP) en una proporción del 70% y 30%, respectivamente. Este último porcentaje ayudará a compensar los ingresos reales del gobierno frente a las proyecciones anuales realizadas.

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