Los aranceles, la estrategia comercial (y política) de Trump

Los aranceles, la estrategia comercial (y política) de Trump

Con el regreso de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos llegó una nueva política comercial, la cual sacudió a los mercados y generó importante aversión al riesgo, pero, sobre todo, redefinió la diplomacia en el mundo.

Los primeros impuestos al comercio que aplicó la administración estadounidense fueron a México, Canadá y China por “seguridad nacional” ante los altos flujos migratorios y el ingreso de fentanilo al país vía estos países justo el primer día que fue nombrado Trump presidente. Después, aplicó aranceles a todos los países en abril (conocido como Día de la Liberación), con lo que orilló a los lideres de los países afectados a negociar un nuevo acuerdo comercial, donde la negociación estuviera a favor de Estados Unidos.

Por ejemplo, el primer acuerdo firmado con Estados Unidos en el segundo mandato de Trump, posterior al Dia de la Liberación, fue con Reino Unido el pasado 8 de mayo. Entre los principales beneficios fue la reducción del 27.5% al 10% de aranceles a los vehículos británicos que ingresen a Estados Unidos y del 50% al 25% en el acero y el aluminio. Por su parte, Reino Unido eliminó el arancel del 20% a la carne de res y de etanol estadounidense; así como se aseguró una cadena de suministro británica farmacéutica.

En el caso de China, las negociaciones se complicaron y al momento de escribir estas líneas se sabe que hay un entendimiento de bajos aranceles mutuos, pero no se conocen detalles de este. Lo que sí se sabe es que los aranceles disminuyeron considerablemente después de haberse impuesto recíprocamente aranceles superiores al 100%. Se espera que próximamente se reunirán los lideres de ambos países para definir el acuerdo comercial.

Como se podrá ver en los casos anteriores, Trump usó los aranceles como herramienta de presión directa contra el resto de los países para reducir el déficit comercial nacional y orillar a las empresas estadounidenses que tenían sus plantas en el extranjero a regresarlas a territorio estadounidense para eliminar los aranceles, con la finalidad de tener una economía más sólida.

Se estima que Estados Unidos recaudó alrededor de 287,000 millones de dólares por concepto de aranceles, un incremento del 192% respecto al 2024. Para el 2026, se estimaba una recaudación de cerca de 320,000 millones de dólares. Inclusive, Trump dijo que podría usar ese recurso para reemplazar el Impuesto sobre la renta de los estadounidenses.

Pero todo cambió el pasado 20 de febrero, cuando la Corte Suprema (después de varias reuniones) anuló los aranceles que Trump anunció el Dia de la Liberación. Para el Máximo Tribunal, la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA por sus siglas en inglés) que usó el presidente para implementar el cobro de aranceles no le otorga el poder de imponer aranceles de forma unilateral, por lo que desde el 24 de febrero del 2026 quedaron anulados todos los aranceles impuestos en el segundo mandato de Donald Trump. Pero la Corte Suprema no estableció un detalle: como sería regresado el dinero que fue cobrado.

Tras el fallo, se aceleraron las demandas de empresas al gobierno de Trump, quienes solicitan el reembolso de los aranceles cobrados. Sobre el tema, un juez del Tribunal de Comercio Internacional de Estados Unidos dictaminó que todos los importadores tienen derecho a recuperar el dinero cobrado. Para ello, se desarrollará un sistema que debería estar listo en 45 días (a finales de abril) para el cálculo automático (alimentado por información de los importadores) y posteriormente el pago único. Pero, lo anterior podría tener un obstáculo pues el gobierno federal anunció que apelará la orden.

La respuesta de Trump a la decisión de la Corte Suprema fue inmediata y en línea con su plan: imponer aranceles ahora bajo la Sección 122 de la Ley de Comercio de 1974. Esta ley le permite al presidente tomar medidas temporales (por 150 días) para corregir desequilibrios económicos en la balanza de pagos. En este caso, sería aplicar aranceles del 15% a las importaciones por el déficit de la balanza comercial (extracto de la balanza de pagos) que históricamente ha sido negativo, pero los últimos años se ha ampliado. El último dato disponible muestra un saldo negativo de 70.31 billones de dólares a diciembre del 2025, pues se importaron 357 mil millones de dólares y solamente se exportaron 287 mil millones de dólares.

Para que dichos aranceles perduren más allá del 24 de julio, será necesario que el Congreso los autorice bajo la creación de una nueva ley. Mientras tanto, la administración esta realizando investigaciones bajo la Sección 301 (prácticas comerciales desleales) para tratar de imponer aranceles, pero esta vez permanentemente. Además, los aranceles de la sección 122 también se enfrentan a una demanda colectiva de 24 estados soberanos del país.

La noticia de la anulación de aranceles dio un respiro momentáneo a los analistas que siguen muy de cerca las renegociaciones del T-MEC, pues se preveía que la administración de Trump usaría los aranceles para amagar las negociaciones del tratado comercial que acaban de arrancar con reuniones bilaterales entre Estados Unidos y México. Si bien alrededor del 15% de los productos mexicanos que ingresaron a Estados Unidos pagaron un arancel en 2025 (pues el resto entraban con tasa 0% por que cumplían con las reglas de origen del TMEC), aún existe la zozobra que la administración de Trump amague a algunas industrias mexicanas a través de cuotas de importación o un contenido regional más estricto o enfocado a Estados Unidos, así como incumplimientos en obligaciones laborales dentro del tratado, por mencionar algunos.

Confiamos que nuestros representantes lograrán una revisión exitosa del TMEC que garantice su permanencia hasta el 2036, pero las negociaciones podrían generar volatilidad temporal en los mercados financieros locales.

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