
03 Ago T-MEC obliga a reinventar la industria nacional
Durante tres décadas, Jalisco fue uno de los grandes ganadores de la integración comercial de Norteamérica. La apertura de mercados impulsó su vocación exportadora, atrajo inversión extranjera y consolidó un ecosistema industrial que hoy lidera sectores como la electrónica, los semiconductores y la manufactura avanzada.
Sin embargo, el futuro del T-MEC ya no se perfila bajo la lógica de una renovación automática. La decisión de someter el acuerdo a revisiones periódicas hasta 2036 cambia las reglas del juego para empresas acostumbradas a planear inversiones de largo plazo.
El efecto ya comienza a sentirse. Aunque las cifras de inversión siguen siendo positivas, detrás de los indicadores hay cautela de empresarios que esperan señales más claras sobre el rumbo de la relación comercial entre México, Estados Unidos y Canadá.
Decisiones en pausa
Para quienes participan directamente en operaciones corporativas, el cambio de ánimo empresarial es evidente. Fernando Zepeda Estrada, presidente del Colegio de Corredores Públicos de Jalisco, asegura que el fenómeno ya se refleja en menos operaciones de compraventa y asociación de empresas.
“Algunas han transitado, pero otras están en stand by”, explica. Como ejemplo, menciona el caso de un fabricante de dulces que se iba a asociar con alguna empresa en el extranjero y ahora está en pausa.
Los proyectos no necesariamente se cancelan, simplemente esperan mejores condiciones antes de comprometer capital, dice.
Los corredores públicos, responsables de dar certeza jurídica en operaciones mercantiles, observan un paréntesis, especialmente cuando interviene inversión extranjera o procesos de adquisición de empresas mexicanas.
Certeza negativa
Aunque el tratado sigue vigente y a corto plazo ofrece reglas claras, no garantiza el horizonte de estabilidad que requieren inversiones diseñadas para recuperarse en 15 o 20 años, como ocurre en industrias de alta tecnología, energía o semiconductores, reconoce Zepeda.
Ante este nuevo escenario, se prevén más inversiones “modulares” que irán liberando recursos conforme avanza cada revisión del T-MEC, reduciendo riesgos frente a posibles cambios regulatorios o comerciales provenientes de Washington.
Nueva ruta
Paradójicamente, el mismo proceso que genera incertidumbre también abre nuevas oportunidades para Jalisco que cuenta con una economía más diversificada.
El estado concentra alrededor del 70% de la producción nacional de semiconductores y chips, además de capacidades en diseño, ensamble y empaquetado de manufactura avanzada. Esa especialización lo coloca en una posición privilegiada dentro del proceso de relocalización industrial que vive Norteamérica.
Además, el endurecimiento previsto en las reglas de origen para componentes provenientes de Asia podría acelerar el desarrollo de proveedores locales.
Según los expertos, la integración económica de Norteamérica difícilmente desaparecerá. Y en este nuevo escenario, el futuro de Jalisco dependerá de la capacidad de consolidar industrias como inteligencia artificial, dispositivos médicos, electromovilidad y manufactura avanzada, donde el conocimiento pesa más que los costos laborales.




