El malentendido que Banxico tuvo que aclarar

El malentendido que Banxico tuvo que aclarar

A finales de junio, Banco de México publicó una circular donde se notifican una serie de ajustes sobre el proceso de subasta de bonos a partir del cual el banco central podría comprar títulos gubernamentales en el mercado secundario.  En el documento, Banxico menciona que el propósito es continuar promoviendo el sano desarrollo del sistema financiero y proteger los intereses del público. El objetivo es contar con una herramienta adicional para la mejor instrumentación de la política monetaria del banco central.

Pero, el anuncio alertó erróneamente a la población en general. Según analistas económicos y reporteros, con el ajuste, Banco de México sería una caja chica del gobierno, se quebrantaría la estabilidad de la moneda ante una salida de capitales extranjeros y se daría un incremento en la inflación.    Algunos comentaron que, con la compra de bonos en el mercado secundario, Banco de México estaría implementando un relajamiento cuantitativo como los que ha hecho la Reserva Federal en cuatro ocasiones desde 2008 hasta 2022. 

Fue tanta la especulación, involucrando a personalidades de redes sociales sobre todo opositores al régimen actual, que orilló al Banco de México a publicar una nota aclaratoria del tema varios días después.

En el comunicado de prensa de Banco de México destacan varios puntos:

•             La estrategia de comprar de bonos en el mercado secundario iniciaría a partir del tercer trimestre del 2026.

•             Los títulos que podrá adquirir el banco central serán a corto plazo y de renta variable. Específicamente, Cetes (plazos 28, 91, 182, 36 4 y 728 días) y Bondes F (plazos 1 a 10 años).

•             Habrá una cantidad limitada de operaciones que podrán realizarse cada trimestre, la cual se dará a conocer en el Programa de Subastas de Valores Gubernamentales.

•             Se llevarán a cabo cuando las condiciones de liquidez del mercado así lo requieran.

El banco central recalcó que el único propósito es fortalecer la instrumentación de la política monetaria mediate una administración eficiente de la liquidez del mercado financiero. Pero, sobre todo, aclaró que, con las compras de bonos en el mercado secundario por parte de Banxico a bancos, casas de bolsa, sociedades de inversión y Siefores, no buscan crear un régimen de liquidez abundante (lo cual se logra a través de los programas de relajamiento cuantitativo), si no, propiciar la liquidez necesaria para que el mercado opere adecuadamente cuando así se requiera. 

Recordemos, que un periodo de baja liquidez en el mercado de dinero se puede dar cuando existe una demanda estacional de efectivo (periodos donde se retiran grandes cantidades de efectivo), por movimientos del Gobierno Federal que alteran el disponible diario de los bancos o por una alta volatilidad derivada de una crisis interna o externa que altera la operación usual de los mercados. 

Otro punto relevante para mencionar es que Banco de México ya realizaba operaciones para proveer de liquidez al mercado a través de permuta de valores gubernamentales, en las cuales compraba al mercado secundario títulos por vencerse en el corto plazo y simultáneamente vendía valores con un plazo mayor. Simplemente, a partir del 1 de julio, la manera de mantener la estabilidad en el mercado se ajustará sin que afecte a los rendimientos de los títulos a largo plazo. 

Por último, la medida recién publicada por Banxico es comúnmente usada por los bancos centrales más importantes del mundo, lo que les permite inyectar liquidez en su sistema financiero e influir en la economia general sin provocar déficits fiscales de sus gobiernos.

Será necesario que pasen algunos meses para que el mercado mexicano se adecue al cambio de estrategia de Banxico. Un sistema financiero estable será la respuesta idónea si el ajuste funcionó, o si realmente creó problemas de inflación y salida de capitales como algunos analistas lo planearon inicialmente. 

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